La banda robó 12 mil millones de pesos que aún no aparecen
Ex prefecto de la PDI explica el significadode hacer un registro gráfico antes dela comisión de un delito.
Dos días después, según el Ministerio Público, todos ellos participaron en el robo donde sustrajeron 12 mil millones de pesos.
«En el mundo del hampa se hace una foto para tener a los últimos reclutados del grupo», explicó el fiscal Carlos Fuentes durante la formalización de los 18 detenidos por el atraco a la empresa de valores.
Durante la audiencia, realizada este martes en el Juzgado de Garantía de Rancagua, la jueza Jéssica Bascuñán prohibió exhibir los rostros y entregar los nombres de los imputados.
El persecutor describió a los acusados -aún falta un número indeterminado por detener, dijo- como «integrantes de una estructura jerarquizada, permanente y estable en el tiempo». La banda, agregó, se organizó con al menos dos meses de antelación.
La tesis del Ministerio Público es que la incorporación de la cajera y del guardia fue vital para el éxito de la operación. Ella fue la primera en llegar a la banda.
La relación puede sonar complicada, pero en realidad es sencilla: la mujer es pareja del traficante de drogas Rodolfo Bravo, preso en el Centro Penitenciario de Rancagua. La compañera de delito de Bravo es hija de uno de los imputados por el robo a Brinks.
El vigilante -al que llamaban Torreta por su puesto de vigía a cargo de ver todas las cámaras de seguridad del recinto- se integró a principios de julio. La foto de él en la reunión fue encontrada en el celular de la cajera.
Una vieja costumbre
El prefecto (R) de la PDI y experto en seguridad Eduardo Labarca, afirma que dejar un registro de la última reunión era una costumbre muy arraigada hace algunos años en grupos extremistas. «En el Frente Patriótico Manuel Rodríguez se tomaban fotos antes de efectuar un golpe grande. Lo hicieron para el atentado a Pinochet, las armas de Carrizal Bajo y el asesinato del senador Jaime Guzmán. El objetivo era tener un recuerdo por si alguno de los integrantes caía preso o moría durante el operativo», asevera.
El ex policía asegura que esa costumbre no existe en los grupos delictivos actuales. «Eso me hace presumir que algunos integrantes de esta banda son hijos o familiares de ex frentistas o bien, se descolgaron de una organización extremista. Por sus edades -el mayor tiene 53 y la menor, 24- pienso que es la primera opción».
La pistola Glock
El relato de la Fiscalía sobre el robo dice que a las 12:16 horas del viernes 16, la cajera invitó a tres compañeras a fumar en la calle. Antes de salir, ella le preguntó al guardia la hora. Él le respondió y levantó su pulgar derecho. «Era la señal convenida entre ambos para indicar que todo estaba listo».
A las 12:26 llegó un furgón Maxus con siete sujetos. Tres de ellos redujeron a las fumadoras -a la cajera la sentaron en el auto- y cuatro, que vestían ropas similares al uniforme de las funcionarias y llevaban pelucas de mujer, ingresaron al recinto.
Torreta, que miraba todo desde su puesto, les abrió tres puertas para que llegaran a la bóveda donde se guarda el dinero. La última estaba sin el código de seguridad que siempre tiene. El fiscal cree que la cajera lo desactivó.
En paralelo, aparecieron una Hyundai Solati, una Ford Expedition y una Chevrolet Silverado con otros sujetos vestidos de negro. Treparon el muro con escaleras y comenzaron a arrojar hacia fuera las cajas de dinero que sus compañeros sacaban de la bóveda. Eran guardadas en el furgón Maxus.
En tanto, el guardia fingía apretar el botón de pánico y llamar por celular para denunciar el atraco. El día de su detención confesó que hizo show porque sabía que las cámaras de seguridad lo estaban grabando.
A las 12:36 comenzó la huida: adelante iba el furgón con el dinero y detrás tres vehículos que lo custodiaban. El fiscal afirmó que estos últimos «desaceleraron» para permitir que el furgón pudiera arrancar, ya que Carabineros desconocía que encabezaba la fila.
Durante la detención de los sujetos encontraron dos fusiles y siete pistolas. Una marca Glock, modelo 17 con su número de serie borrado, al ser periciada en el sistema Ibis arrojó coincidencias con tres delitos realizados en Collipulli, Región de la Araucanía.
Uno de ellos fue el ataque a la comitiva de la ex ministra Izkia Siches cuando viajó a Temucuicui, el 2022.
La Fiscalía solicitó prisión preventiva para los 18. Les imputa los delitos de robo con intimidación, asociación criminal, porte ilegal de arma prohibida y de elementos incendiarios, siete delitos de incendio y receptación de 19 vehículos robados.


