Andraz Echeverría: Tienes que seguir adelante por lo que amas
En mayo de 2024 se vio enfrentado al momento más difícil de su vida durante un temporal en el sur de Brasil. Ahí subió a su mujer embarazada de siete meses a su propio bote. Lo perdieron todo, pero hoy tienen al pequeño Mateo.
Han pasado ya varias horas del aplaudido triunfo del kayakista Andraz Echeverría (30) en los Juegos Odesur y el deportista de Los Andes sigue con la emoción a flor de piel. Es una mezcla de sensaciones, según sus propias palabras, que lo reconfortan luego de meses muy difíciles tras perder a la persona que además de inculcarle la pasión por ir con una pala sobre rápidas corrientes, fue la única figura paterna que conoció: su abuelo Enrique Olguín, fallecido en diciembre producto de un cáncer de pulmón.
«Llevaba mucho tiempo buscando un resultado así y me vino como anillo al dedo. Fue una preparación de años, desde los Odesur de Asunción 2022, así que ahí me planteé: el oro o nada. Se lo pedí mucho a Dios, también a mi abuelo, y mientras entrenaba pensaba en conquistar eso. Fue harto sacrificio. Ahora soy papá, el cansancio es doble, pero hay que entrenar, trabajar. Así que fue una conquista muy linda», confiesa.
En mayo de 2024, Echeverría vivió un dramático episodio junto a su señora, la cantante Javiera García, entonces embarazada de siete meses.
Ocurrió durante las inundaciones que azotaron a la pequeña localidad de Três Coroas, en Río Grande do Sul, donde residen desde hace cinco años. En una decisión desesperada, él subió a su esposa al bote donde entrenaba y así logró capear la peligrosa subida de las aguas. Lo perdieron todo, pero salieron con vida. Los tres, porque su hijo ya estaba por llegar.
«Fue todo un tema reconstruirnos, obviamente siempre agradecidos por toda la gente que nos ayudó, pero hubo que partir todo de nuevo, ya que perdimos nuestros muebles, camas, las cosas que habíamos comprado para recibir a Mateo, quien nació en julio de ese año. Nos tuvimos que cambiar de casa, porque esa quedó muy afectada, luego pude arreglar el auto, pero hasta el día de hoy me sigue dando problemas, así que con esta medalla espero poder cambiarlo. Emocionalmente también fue muy frustrante en un minuto, pero también nos sirvió para valorar nuestras vidas».
¿Y cómo es su vida como padre?
«Estoy feliz, Mateo ya se sube conmigo al kayak, le gusta remar también, es un poroto en el agua. Y después de su llegada me han venido muchas cosas buenas».
¿Cómo está su señora?
«La Javi, luego de la inundación, escribió una canción en portugués, que fue muy premiada en Brasil, y que se llama Pisando fuerte. Habla de lo importante que es levantarse y seguir, porque de un día para otro puedes perderlo todo, pero tienes que seguir adelante por lo que amas, por ti mismo. Así que está tocando y cantando harto mientras yo hago deporte. Ya Mateo está más grande, nos complementamos bien para cuidarlo».
¿Nunca pensaron en irse a otra ciudad luego de lo que pasaron?
«En algún momento pensamos en irnos, pero dijimos que, así como nos pasó, les ocurrió también a todos nuestros vecinos, así que rápidamente nos paramos juntos. Y hoy estamos bien, más precavidos. La municipalidad está más preocupada y monitorea todo. Seguimos ahí porque es muy tranquilo y muy bueno para entrenar también. Ahora arrendamos una casa más grande para que Mateo pueda correr y caerse tranquilamente. Allá lo conocen todos, lo saludan cuando vamos a comprar el pan, le regalan frutas. Es un personaje. Y pensar que partimos hace cinco años durmiendo con la Javi en un colchón en el piso, bien hippies y poco a poco conseguimos nuestras cositas. De ahí nadie nos va a sacar, al menos que aparezca una tremenda oportunidad».
El brasileño al que le ganó en la final de los Odesur es de allá también.
«Sí, vivimos en la misma ciudad, entrenamos juntos, así que fue un duelo entre amigos, pero obviamente donde ambos quieren ganar. En el fondo igual disfrutamos harto y fuera del agua siempre seremos amigos. Murillo (Sorgetz) es nacido y criado allá, así que nos conocemos harto».
¿Esta medalla tiene una dedicatoria especial?
«Sí, a mi abuelo, que se nos fue en diciembre del año pasado. Él fue la persona que me enseñó a remar, mi entrenador de toda la vida, quien siempre estaba pendiente de todas mis competencias. Y aunque sé que donde está ahora está mejor y descansando, me duele mucho que no pueda estar conmigo disfrutando esta medalla de oro en un megaevento. Él fue quien inició el canotaje slalom en Chile, que también es su legado. Me hubiese encantado que esté vivo para ver este logro, porque en Santiago 2023 estuve a 0,05 de una medalla. Siempre me decía: ya va a salir, sangre caliente nomás. Así que esto es dedicado a él, ya que sin él no hubiera remado nunca. Él era el papá de mi mamá. Y como mis padres son separados nunca tuve relación con mi papá. Mi abuelo asumió esa parte paterna y entre otras cosas me llevaba a remar».


