Pablo Albarrán, fundador de Ecoterra, comenzó con 2.000 ejemplares y hoy tiene 70.000 en producción
La empresa abrió una filial en Colombia. Nos hemos convertido en la punta de flecha de la industria, dice.
Empezó con 2.000 gallinas y hoy maneja una producción de 70.000 aves. Además, es pionero en la venta de leche orgánica. Hace 15 años, el concepto de «gallinas libres» y «bienestar animal» era mirado con extrañeza en Chile. Incluso provocaba risas. Pablo Albarrán (42) los conoció cuando estudiaba agronomía en la Universidad Católica e hizo un intercambio en la University of British Columbia, en Vancouver, Canadá.
«Yo entré a estudiar agronomía porque me encantaban los animales, la naturaleza», cuenta. En el camino, dice, se desilusionó. «El pensamiento era cómo le sacamos la mayor producción. Daba lo mismo si lo llenamos de hormonas, antibióticos. Y eso me frustró mucho».
Cuando egresó Albarrán armó un emprendimiento que bautizó como Ecoterra. En la actualidad tiene una filial en Colombia, 202 socios y millones de dólares en juego.
«Mi objetivo era bien sencillo y claro: desarrollar agricultura sostenible y respetuosa con los animales, con su bienestar, pero también con el medio ambiente y las personas. Primero partió con el modelo de gallinas libres, después con cabras de bienestar animal, después pasamos al mundo de las vacas de libre pastoreo, después al mundo del café. Hoy tenemos más de 80 productos, entre ellos snack, todos certificados en normas de bienestar animal, de agricultura regenerativa o agricultura circular», relata.
Hace poco el Sernac precisó que no existen gallinas felices…
«Sí. Es fácil caer en la emocionalidad y, desde mi punto de vista, en la superficialidad del tema técnico. El bienestar animal se mide igual que el bienestar de las personas: no por el estado emocional, sino por cuántos comportamientos naturales puede desarrollar un individuo. Parte del bienestar de los seres humanos es tener espacio, establecer relaciones sociales, alimentarse con lo que tiene que alimentarse, pero eso no significa que la persona sea feliz. El bienestar animal habla de eso. Por una cosa lógica, una gallina no puede desarrollarse mucho en una jaula, en cambio, cuando pastorea, la gallina puede tomar baños de sol, dormir en un palo, darse baños de tierra, establecer relaciones sociales. Porque está estudiado que las gallinas pueden establecer hasta 400 relaciones sociales».
¿Cuál es la diferencia entre las categorías?
«Hay cuatro estándares de producción. El primero, gallina jaula. Viven cinco gallinas en una jaulita, en una superficie de una hoja de tamaño carta. No tienen acceso al sol, pero producen un huevo muy barato porque una sola persona puede manejar 100.000 gallinas».
En esta cadena, luego viene la gallina libre. «Vive en un gallinero. Son siete gallinas por metro cuadrado. Se pueden mover y establecer jerarquía».
Ecoterra tiene gallinas de libre pastoreo. «Son las que salen del gallinero a la pradera, a picotear pasto, comer bichitos. Es medio metro cuadrado por gallina. Y después viene el modelo orgánico, que es de libre pastoreo, pero con mayores metros cuadrados por gallina y con alimento 100% orgánico. Somos los únicos con estos en Chile».
¿Cómo logró entrar en un mercado tan de nicho?
«Partimos con 2.000 gallinas, hoy tenemos más de 70.000 en producción. Vendíamos en tienditas especializadas, después nos abrieron las puertas los supermercados. Ahora tenemos un e-commerce súper potente. A través de www.ecoterra.cl (https://s.lun.com/ectwdg) llegamos a las casas directamente, entregamos el mismo día».
Albarrán recuerda que Corfo y Sercotec fueron los primeros en creer en su proyecto. «Partimos con subsidio local. En 2022 hicimos la primera ronda de financiamiento privado, donde entraron 202 socios como personas naturales. Invirtieron desde $500.000 hasta $50 millones y entraron a Ecoterra con el 10% de la compañía. En 2023 se incorporó el fondo de inversión Sudamérik (que valorizó la empresa en siete millones de dólares). Ahora en 2026 entró el fondo Capibara, que es un fondo de impacto de los creadores y fundadores del movimiento B».
El empresario explica cuál es el interés que Ecoterra despierta. «Somos una empresa de impacto que trabaja con modelos colaborativos, con pequeños productores para generar productos saludables y positivos para nuestros consumidores. Los 202 socios siguen manteniendo su porcentaje y yo tengo el 65% del total», detalla.
La competencia
Como el concepto de alimentación saludable pegó tanto, Ecoterra tiene bastante competencia. Albarrán se siente orgulloso de eso. «Nos hemos convertido en la punta de flecha de la industria. Partimos hablando de gallinas libres el año 2012. De a poco empezamos a ver a los mismos actores de siempre, sacando sus líneas más verdes. Nuestro rol en Chile no es solo ser pioneros, sino también empujar a la industria a que mejore sus estándares, especialmente en temas de bienestar animal».
En la actualidad los huevos de gallinas libres abarcan el 15% de la producción total a nivel nacional. «Eso es muy bueno. Si te fijas, los supermercados ya tienen góndolas especiales para huevos de gallina libre pastoreo, huevos de gallina libre normal y huevos de jaula convencional».
Sus huevos son más caros que el resto…
«Somos un 20% más caros que la industria. Pero la gente entiende que vale la pena pagar por un animal que recibe menos antibióticos, que se alimenta mejor. Por eso hemos ganado el premio del Mejor Huevo de Chile dos años consecutivos. Porque tenemos mejor calidad de cáscara, yema, albúmina (proteína principal de la clara)».
De Broota a Capibara
Broota es una plataforma chilena (fundada en 2013) de financiamiento colectivo que permite que personas inviertan directamente en startups y se conviertan en accionistas. En 2022 Ecoterra levantó con ellos cerca de US$1,3 millones a través 205 inversionistas, entre estos, conocidos emprendedores del ecosistema. En 2023 se sumó Sudamerik, que ingresó como accionista para apoyar su expansión internacional, y el capítulo más reciente ocurrió en 2026: Capibara Fideicomiso de Impacto, fondo creado por los fundadores del Movimiento B, invirtió US$1 millón en Ecoterra, en lo que fue su primera inversión en Latinoamérica.
7 MILLONES DE DÓLARES es la valorización que hizo Sudamerik de Ecoterra.


