Charla técnica para Millaray y Tita
Millaray Viera y Tita Ureta son los nuevos rostros femeninos de Canal 13, de cara a los regresos de «Alfombra roja» (5 de octubre) y «Vértigo». Vamos con mi charla técnica para ambas antes de saltar a la cancha.
Ser la dueña de casa de «AR» será muy distinto a conducir «Yo soy», Milla, y «Vértigo» demanda habilidades diferentes a hacer el backstage del Festival de Viña; es otra liga, otro deporte, otro idioma, Tita.
En el caso de Millaray, ni en Chile ni en México condujo programas de farándula y ante esto le anticipo dos críticas que recibirá (no mías, ya que la considero un elemento televisivo suntuario). La primera, que siempre arriscaste la nariz ante los paparazzi y los opinólogos y ahora te pasaste a su bando. Eso se puede desarmar fácilmente, dejando que el tiempo transcurra. Fran García-Huidobro, Francisca Merino y Cata Pulido llegaron a los chimentos desde el arte dramático. Julio César Rodríguez, desde el periodismo «serio»; Eli de Caso, desde el servicio social; Renata Bravo, desde la comedia. Y así. La farándula es un país lleno de inmigrantes ilustres, todos nacionalizados. Y en su momento a ninguno de ellos se le dejó de juzgar por su llegada.
El segundo cuestionamiento será que eres «fome», porque no usas orejas de gato, porque no haces aspaviento de tu condición sexual, porque no gritas en cámara. «Fome» es el mote que suelen endilgarle a los distinguidos los que nunca alcanzarán ese nivel. ¿La solución? Ninguna porque no es un problema que te pueda afectar, solo una percepción.
Vamos contigo, Tita. No temas estar muy «verde» para este desafío estelar. Cuando Diana Bolocco fue la conductora de «Vértigo» no era ni la mitad del animal televisivo que es hoy. Y, yéndonos más atrás, cuando debutó en el backstage de «Locos por el baile» no era ni el 10% de lo que fue en su primera noche al frente de «Vértigo». Nunca es demasiado pronto para echarse el mundo al hombro ni para creer en uno mismo. A tu edad Napoleón fue declarado emperador de Francia y Miguel Ángel comenzó a pintar la bóveda de la Capilla Sixtina.
Los partidos de ambas están prontos a comenzar. Hagan lo que saben y lo que no sepan apréndanlo sin miedo, al aire. Las estaré observando.


