El esgrimista ganó oro en los Odesur, hace la práctica como ingeniero comercial y modela para grandes marcas
Su mamá lo metió en el mundo del modelaje. Se encontró con una modelo chilena en un avión y le dijo que tenía un hijo bien bonito, recuerda.
Lo último que se supo de David Alarcón Sirriya (22) es que ganó medalla de oro en florete, en los Odesur, como integrante del equipo conformado por Vicente Otaíza, Leopoldo Alarcón, Gustavo Alarcón, los dos últimos su primo y su hermano, respectivamente. Pero su vida incluso es mucho más demandante y agitada. Está terminando su práctica de ingeniero comercial de la Universidad de Chile, en la compraventa de autos Kavak, y se desempeña además como modelo para grandes marcas y creador de contenido en redes sociales, como Instagram (24.000 seguidores) y TikTok (78.000).
El joven deportista, en todo caso, tiene clarita la película en cuanto a sus prioridades. Primero está la esgrima, luego sus estudios y vida laboral, el modelaje y al final las redes sociales. «Ahora estoy haciendo la práctica en una empresa de compra y venta de vehículos. Quieren que me quede, pero estoy pensando privilegiar los Juegos Olímpicos, que son en dos años más en Los Ángeles, por sobre el trabajo como ingeniero comercial», explicó. Lo tiene todo planeado. Piensa que podrá solventar los gastos del proceso con la beca Proddar ($1.400.000), que le será otorgada para los próximos cuatro años gracias a la medalla ganada en Santa Fe, Argentina. Pero sería feliz con que una empresa pudiera auspiciarlo. «Llevo años buscando una relación a largo plazo con algún auspiciador, para costear viajes, equipamiento y suplementación», advirtió.
«Para clasificar a los Juegos Olímpicos del 2028 es necesario hacer todas las competencias del circuito, por lo menos el año previo, que es lo que empieza ahora, y la temporada olímpica. Entonces, es necesario hacer una inversión personal más allá de las competencias que se nos financien por parte de la Federación. Hay que estar al máximo nivel y agarrar los puntos. La esgrima de alto rendimiento ocurre en Europa o en Estados Unidos. Aquí estamos haciendo lo mejor que se puede, pero claramente si uno quiere subir al siguiente nivel, tiene que buscar opciones fuera del país».
¿Por qué hay tantos Alarcón en el equipo ganador de medalla?
«La esgrima viene por una tradición familiar. Mi papá tenía siete hermanos, entre hombres y mujeres. Mis tías Rudy, Liliana y Carmen comenzaron con la esgrima hace 50 años. Llegaron a ser seleccionadas nacionales, campeonas nacionales y sudamericanas. Todos los hermanos de mi papá tuvieron hijos, por lo que somos 21 primos, de los cuales 20 hemos hecho esgrima. Al nivel de la Selección llegamos unos seis o siete. Yo soy el más chico. En todo caso, a nivel de resultados nosotros llegamos mucho más lejos que las tías. En el 2023 se dio la coincidencia que en la Selección adulta estábamos mis dos hermanos, Gustavo y Juvenal, mi primo Leopoldo y yo. En el Panamericano quedamos terceros, por primera vez en la historia. El año pasado éramos mi hermano, mi primo y Vicente Oteíza. Este año cambió el equipo y entró mi otro hermano. O sea, los que ganamos el oro son mi primo Leopoldo, mi hermano Gustavo y nuestro amigo Vicente. Somos la dinastía Alarcón».
¿Y además usted es modelo?
«Trabajo hace varios años en una agencia aquí en Chile, pero no hago pasarela. No soy de los que caminan como modelos y son todos altos. Yo estoy en el e-commerce, que son las páginas web, con videoclips y he participado en comerciales. Estoy con una agencia que se llama We Love Models, que son los que me mandan opciones. He modelado para Falabella, para Huges, estuve en un comercial para Limón Soda. Se trata de moda, pero también tengo unos roles actorales. La carrera de modelaje y creador de contenido en redes sociales es la que tengo más abajo. Uno, la esgrima; dos, mis estudios y esto otro lo hago como un hobby, que es entretenido, pero no estoy todos los días full modelaje, voy cada ciertos meses a la agencia a renovar fotos. Empecé justo después de la pandemia».
¿Cómo empezó?
«Desde que soy bien chico. A mi mamá (Paola Sirriya), siempre le gustó que estuviera metido en comerciales, después me alejé un poco, pero ella se encontró con una modelo chilena en un avión hacia Italia y le dijo que tenía un hijo bien bonito que cuando chico hacia comerciales y agarró el contacto de la agencia, mandó unas fotos y justo me llamaron para un casting. Les gusté, hicimos buenas migas y de ahí seguí, aunque nunca full time. No es que modele para vivir, pero es algo paralelo que me aporta integridad profesional y llegan sus lucas de repente. Y lo combiné con crear contenido».
¿Cuáles son sus fortalezas como modelo?
«¿Cómo decirlo? Me han tirado flores. Me han dicho que tengo un plus como modelo por ser deportista. He hecho hartas fotos en movimiento, saltando, no sé, quizás tengo una capacidad corporal más desarrollada, más autónoma. También he hecho hartas fotos sin polera».
¿Tiene ángel para hacer fotos?
«No he tenido ningún atado en ninguna sesión. Entre más se conecta con el fotógrafo, la maquilladora, con los clientes, las fotos van a salir mejor. Y tengo una personalidad bien positiva, risueña, estoy tirando la talla todo el rato. Creo que para ser modelo me favorece ser deportista, tener rulos y los ojos azules. Eso me ayudó a entrar al mundo del modelaje, pero después ser deportista y la personalidad ayudan para mantenerse e ir subiendo».


