Participará en un ejercicio militar con el Ejército chileno en la región de Tarapacá
La gracia de esta arma es su extraordinaria precisión, su largo alcance y la facilidad para desplazarse. Ha cumplido un rol vital en la guerra entre Ucrania y Rusia.
Souther Fenix 2024. Ese es el nombre de los ejercicios militares combinados que parten este lunes en la región de Tarapacá y que involucran a la VI División del Ejército de Chile y al Ejército Sur de los Estados Unidos. El objetivo es llevar a cabo un entrenamiento de campo en los terrenos de instrucción de la Segunda Brigada Acorazada «Cazadores», que considera una serie de unidades especiales.
Un detalle muy llamativo de este ejercicio es que, entre su armamento, Estados Unidos trae un avanzado sistema de misiles que se conoce como Himars, acrónimo para High Mobility Artillery Rocket System o sistema de cohetes de artillería de alta movilidad. Esta es la primera vez que los norteamericanos trasladan una unidad de este tipo a Sudamérica, lo que podría interpretarse como un gesto hacia nuestro país. Según dice el exoficial del Ejército de Chile Marcelo Masalleras -licenciado en ciencias militares, graduado como Oficial de Estado Mayor en las academias de guerra del Ejército y Fuerza Aérea de Chile-, que se desempeña como investigador de AthenaLab, «el traslado de un sistema de armas de esas características se puede interpretar como una señal de confianza del ejército de Estados Unidos y de su gobierno, en el sentido de abrirse a entrenar con uno de sus sistemas más sofisticados junto al Ejército de Chile. Sin duda la experiencia que se puede obtener al operar simultáneamente con un Himars es súper importante».
Algo similar opina Alberto Rojas, director del Observatorio de Asuntos Internacionales de la Universidad Finis Terrae, quien afirma que podría verse como un reconocimiento al papel estratégico de Chile en la región y su alineamiento con los intereses de seguridad de EE.UU. «También refleja un alto nivel de confianza entre los dos países, destacando a Chile como un socio confiable y prioritario para Estados Unidos en América Latina».
¿Qué elementos hacen del Himars un arma tan potente y sofisticada?
«Primero, que este sistema de lanzacohetes va montado en un camión ligero, lo que le permite moverse por terrenos difíciles y también retirarse después de disparar. Un segundo elemento es su rápido despliegue, es posible trasladarlo a zonas de combate de difícil acceso. Otro punto son sus misiles guiados por GPS, con una precisión extremadamente alta, a lo que se suma su capacidad de ataque ya que puede alcanzar objetivos a distancias de hasta 80 km con los cohetes GMLRS y de hasta 300 km con misiles ATACMS».
Por su parte, Marcelo Masalleras destaca en primer lugar la movilidad, comparándolo con un sistema similar que podría considerarse como su «antecesor»: el M270. «En él, los cohetes iban montados sobre una oruga y su peso era mucho mayor, unas 25 toneladas. El Himars va montado sobre un camión con ruedas y es más ligero, casi 11 toneladas. A la vez, gracias a su diseño puede ser transportado en aviones como los Hércules, lo que significa ponerlo a operar en cualquier parte del mundo con bastante facilidad. También hay que destacar la flexibilidad que le dan las distintas alternativas de municiones, como cohetes y misiles con diferentes cargas y componentes. Y obviamente hay que mencionar su largo alcance».
Desde mediados del 2022 Estados Unidos ha entregado a Ucrania algunos Himars. ¿Han jugado un papel trascendental en la guerra con Rusia?
Sí, pero también hay que ser cauto. No hay duda de que, en su área, es lo más avanzado tecnológicamente, pero un sistema por sí solo no va a cambiar dramáticamente la guerra. En distintas fases de la guerra ha jugado un papel importante gracias a su accionar a larga distancia y con precisión. A la vez, ha puesto de relevo un tema vital como la necesidad de tener una base industrial de defensa que permita generar constantemente municiones».
Masalleras agrega que estuvo hace tres semanas en Ucrania y que, entre las conversaciones con expertos en temas de defensa, le mencionaron que la relación de fuego es de 5 a 1. «Ucrania está limitada hoy a disparar alrededor de dos mil proyectiles diarios, versus casi diez mil que está disparando Rusia».
Alberto Rojas comenta, en tanto, que el impacto de los Himars en este conflicto ha sido considerable. «Permitió a las fuerzas ucranianas atacar con precisión objetivos estratégicos rusos, debilitando la capacidad logística y operativa de las fuerzas rusas. Asimismo, Rusia ha tenido problemas para neutralizarlos, debido a la habilidad que tienen para disparar y moverse rápidamente».


