Todos los detalles del viaje del genio de Microsoft y su parentela
El millonario pasea con su esposa, su padre y un hijo. Un avión con capacidad para 80 personas lo espera para llevarlo de vuelta a Punta Arenas. Él es bien simpático, dicen en la aerolínea.
«La belleza es sorprendente. Mi conexión no me deja subir fotografías», escribió Bill Gates en su Twitter desde algún misterioso lugar de la Antártica.
El creador de Microsoft, considerado el hombre más rico del mundo, navega por el mar antártico mientras un avión BAE-146, de Aerovías DAP, lo espera en el aeródromo Teniente Marsh para recogerlo este fin de semana y llevarlo de regreso a Punta Arenas. El genio de la computación desembolsó cerca de 50 mil dólares, unos 26 y medio millones de pesos, por el charter.
Benjamín Contreras es el encargado de la logística en la exclusiva aerolínea. Su papá, Alejo, es el piloto que traslada a Bill Gates. «Él arrendó nuestro avión para volar hacia la Antártica. Es un British Aero Espacial (BAE-146), un jet con cuatro turbinas con capacidad para 80 pasajeros, muy silencioso. Al descender del avión se fue hacia su yate. Él tuvo que irse a navegar por la península. Bill Gates es reservado, callado. Es bien simpático».
– ¿Viaja solo?
– No, él andaba con su señora, su papá y con su hijo. Llegó abrigado porque hacía mucho frío.
– Imagino que es un charter ultra exclusivo.
– Los viajes a la Antártica son demasiado exclusivos. Un viaje ida y vuelta, con cuatro horas de estadía, cuesta 3.500 dólares (casi dos millones de pesos). Un viaje por una noche llega a los cuatro mil 500 dólares (dos millones y medio de pesos aproximadamente). Casi no tenemos turistas chilenos.
– ¿Qué hacen los turistas típicos?
– La gente visita Villa Las Estrellas y van a una colonia de pingüinos que está al lado.
– ¿Cómo es este BAE-146?
– Es un avión muy silencioso. No usa las turbinas para frenar así que no produce ruidos y no altera el medio ambiente. Todos los aviones, al aterrizar, invierten el flujo de aire para frenar, lo que ocasiona ruido fuerte. Esta nave es ecológica. Fue comprada en Inglaterra.
3.500 dólares (casi dos millones de pesos) cuesta un viajecito de ida y vuelta a la Antártica, con estadía de cuatro horas.


