En botica en el centro de Santiago
Cadena Salcobrand abrió replica exacta de las antiguas farmacias, pero con medicamentos modernos.
Un pedacito de pasado es el que desde hoy se puede visitar en la esquina de Huérfanos con Morandé, donde la cadena Salcobrand acaba de resucitar una botica.
Tal como suena, en plena esquina la empresa abrió un local idéntico a las farmacias de antaño, con mesones de madera, lámparas colgantes, frascos varios, tónicos para los diferentes males, obleas para otras tantas enfermedades, balanzas y pastillas para otras dolencias.
Ordenada en mesones de varios pisos, se puede observar una colección de los más curiosos tónicos. Entre ellos está el Fosfonervil, que según reza su etiqueta es «un reconstituyente sin alcohol que sirve para la debilidad general y la anemia, además de ayudar al crecimiento y estimular el apetito». El novedosamente viejo local es la forma en que la cadena quiso celebrar el Bicentenario. «La idea es revivir una antigua botica, pero con la tecnología actual. Una de las cosas que queríamos era resucitar, por ejemplo, la cálida relación entre el dependiente y el cliente que se daba antaño», explica Roberto Belloni, gerente general de Salcobrand. La restauración tomó un año y medio. «Los muebles eran de la antigua farmacia El Indio, de Talca», agrega Claudia Pereda, la arquitecta a cargo del proyecto. Quien más contento está con el nuevo local es el dependiente Antonio Astudillo, de 66 años. «Yo trabajé en la farmacia El Indio, por lo que volver a atender acá es un encuentro con mi pasado, explicó.


