Claudio Romero mató a su padre, según dice, abrumado por los maltratos
El joven de 21 años alega defensa personal. La persona que yo más amaba era a la que más miedo le tenía.
Claudio Romero recuerda con claridad el momento en que empezó a sufrir. Fue justo después de que su papá, que se llamaba igual que él, decidiera realizarse un bypass gástrico. Diez años después de esa intervención quirúrgica, el 4 de noviembre pasado, el muchacho de 21 años terminó disparándole con una escopeta en medio de una pelea descomunal. El hombre falleció a los 41 años de edad.
Claudio, que tiene una hermana de 11 y otro de 8 años, asegura que fue en defensa propia y luego de pasar una semana en prisión preventiva, la Corte de Apelaciones decretó que podía cumplir arresto domiciliario mientras dure la investigación. Su madre, Eugenia Díaz, lo ha apoyado públicamente. Según ambos, ella era víctima de constantes maltratos.
«Mi papá cambió cuando se operó, bajó como 45 kilos y en ese periodo se puso violento. Antes de la operación no tomaba nunca pero después, empezó a beber. La violencia fue creciendo cada día. Económicamente estábamos muy bien pero ahí empezó su locura, su alcoholismo y quedamos sin nada. Vivíamos en una parcela y hubo que vender todo y empezar de cero. Ahora le estaba yendo bien. Pero hace como 6 meses volvió a aumentar la violencia, había problemas todos los días», cuenta el joven. Y para ilustrar cómo era su día a día, revela: «En mi casa no teníamos tijeras ni cuchillos grandes. Tampoco había martillo, adornos o ceniceros. Con mi mamá habíamos sacado todas esas cosas porque podían ser utilizadas contra nosotros. A ella una vez la atacó con un martillo y con una tijera para cortar pasto», asegura Claudio, quien aún luce los vistosos moretones de aquella fatídica noche.
Pese a todo, el joven dice haber tenido una relación estrecha con su padre: «Andábamos todo el día juntos. Yo trabajaba con él y compartíamos harto».
-¿Para tratar de controlarlo un poco?
-Bueno, yo andaba pendiente de que nada le molestara para que no se fuera a desquitar con mi mamá. Es bien duro pero al final, la persona que yo más amaba era a la que más miedo le tenía.
-¿Le decían que fuera al sicólogo, que pidiera ayuda?
-Le pedíamos hora al siquiatra, al sicólogo… Averiguamos clínicas de rehabilitación, lo intentamos todo, pero su discurso era que él estaba bien y que lo teníamos que aceptar como era.
-¿Te consideras un asesino?
Claudio se quiebra y responde entre lágrimas: «Soy un cabro que se cagó la vida por salvar a los hermanos y a la mamá. Esto me va a marcar para siempre. No se iba a resolver. A lo mejor ahora vamos a poder ser más felices, vamos a poder disfrutar de la vida».
«Estaba pendiente todo el día de que nada lo molestara para que no se fuera a desquitar con mi mamá»
Claudio Romero
-La mala suerte de Claudio
«Yo le abrí la puerta a mi papá»
Antes de que su padre muriera, Claudio Romero había ido a jugar un partido de futbolito. «Por la cantidad de llamadas perdidas que tenía, caché que algo pasaba», recuerda el muchacho.
«Mi mamá no le había querido abrir la puerta a mi papá por cómo venía, pero yo le abrí. Me decía: no va a pasar nada hijo, voy a conversar con la mamá. Pero partió altiro a pegarle», recuerda.
«Trató de subir al tercer piso y ahí me acordé de la escopeta. No lo dejé subir y cuando llegó mi abuelo se calmó un poco. Pensé que había pasado, pero trató de subir de nuevo a la pieza de mi mamá. Agarré la escopeta pensando que mi papá se iba a calmar y cuando bajé, estaba ahorcando a mi abuelo», asegura.
-«Fue el protector», dice ella
El estrecho vínculo con su madre
Claudio Romero asegura que en los últimos seis meses la violencia de su padre se desbordó. «Se puso más violento, especialmente con mi mamá. Yo me di cuenta cuando la empezó a violar. Escuchaba y me la comía solito. Ahí yo dije: no más, ¿que más mal puede llegar a estar?», cuenta.
Su madre, Eugenia Díaz, de 40 años, no quiere ni pensar en la pena que arriesga su hijo: «Es una de las penas más graves, pero no lo he querido hablar con el abogado aún. Le dije que fuéramos por parte. Yo quiero que se entienda que mi hijo es una víctima», dice la mujer, quien tuvo a Claudio a los 18 años.
«Quiero que ahora sea hijo y joven, siempre cumplió muchos roles porque era nuestro protector. Es como un hermano para mí», explica.


