Crisitán Bustos pasó de los galletones a la venta de artículos para deportistas
Instalado en su tienda de Las Condes, el insigne triatleta chileno Cristián Bustos (45) inicia su quinta incursión empresarial. Atrás quedaron el Ironman, la producción de eventos y los célebres galletones. Por estos días Bustos es un charlista motivacional, asesor de márketing deportivo y vendedor de artículos técnicos para corredores y nadadores de elite.
«Sportech by Cristian Bustos», se llama su nueva apuesta. Es una tienda ubicada en Colón 5837 (al llegar a La Capitanía), donde ofrece desde zapatillas de running hasta indumentaria de natación. Además habilitó un piso para un nutricionista deportivo quien asesora a los corredores para bajar de peso y junto con un socio, venden todo tipo de bicicletas mountain y de ruta y realizan mantenciones.
«El mercado del deporte se ha ampliado mucho y eso es muy bueno para nosotros», explica el Hombre de Acero chileno quien está impresionado con la gran cantidad de participantes que convocan las corridas callejeras, triatlones y cicletadas que cada fin de semana se realizan en el país.
«Es increíble ver que en el último Marathon de Santiago corrieron más 25 mil personas. Cuando yo partí, en 1984, prefería entrenar por las parcelas en Peñalolén para que no me molestaran. Nos miraban como bicho raro por andar corriendo en la calle», recuerda.
Este boom deportivo «llegó para quedarse», dice Bustos y reconoce que a él no lo podía pillar mejor parado. Armó un club de triatletas que suma cerca de 100 personas (Team Bustos) y dedica casi todo el día a trabajar en lo que más le gusta: el deporte.
«Ya era tiempo de cosechar todo lo que le dediqué al deporte. Esta actividad me ha dado momentos críticos y maravillosos y qué mejor que tener una tienda deportiva», reflexiona sobre su «joyita».
-¿Cuál es la ventaja de venir a tu tienda y no ir a un shopping, por ejemplo?
-Lo que pasa es que ahora el deportista recurre a las tiendas especializadas. Acá tenemos productos y asesoría. Mucha gente pide zapatillas para correr sin saber que tiene sobrepeso o pie pronador por ejemplo. Eso, a la larga, produce lesiones, que la persona se frustre y desista de seguir practicando deporte.
-¿Y los productos son muy caros?
-Son precios accesibles para el nivel técnico que ofrecemos. Acá les damos un aporte integral, principalmente a los novatos.
Ahora, retirado de las pistas «competitivas», Bustos igual le dedica unas horitas al deporte. Nada entre las 7 y 8 de la mañana en el Stadio Italiano. Corre y en su oficina tiene un rodillo que usa para pedalear cada vez que el tiempo se lo permite.
Unos envases vacíos de yogur y fruta seca son los testimonios de sus rápidos almuerzos, ya que por las mañanas trabaja haciendo charlas a vendedores de las tiendas Sparta, a quienes les explica las propiedades del calzado deportivo New Balance.
Galletones y quequitos
Quién no recuerda la presencia de Cristián Bustos en la avenida costanera con un canasto similar al que usan las «Palomitas» de Melipilla ofreciendo galletones y quequitos ultra naturales a módicos precios. La veta empresarial del triatleta y también su esfuerzo le permitieron darle el palo al gato gracias a esos productos
«Estuve cinco años haciendo galletones. Fue un trabajo bonito», recuerda.
-¿Y qué pasó?
-Los galletones son muy ricos y naturales, pero la logística me salía muy cara.
-¿Por qué?
-Porque tenía que repartir por muchos lugares y eso encarecía mucho el costo de los productos.
-¿Qué hiciste con el negocio?
-Se lo vendí a Marco Polo. Ellos tienen una gran logística y una tremenda capacidad de distribución. Creo que lo vendí en el mejor momento.
-¿Sientes nostalgia?
-Sí, por supuesto, pero ahora pastelero a tus pasteles. Lo mío es el deporte.


