Palacios les llevaba las camisetas a Horacio Simaldone y Pancho Ugarte
Cuando debutó en Colo Colo le tocó pegarse aGorosito (UC): Me dijo que solo disfrutara porque jamás olvidaría ese día.
El club Sila, de la población Pedro de Valdivia de Los Andes, fue el primero en la vida futbolística de Raúl Palacios. «Yo jugaba de 10 y hacía seis o siete goles por partido. Era de los que todo el día andaba con la pelota. Mi mamá tenía que irme a buscar para que comiera y me acostara».
¿Ella lo alentaba o quería que estudiara?
«Siempre me alentó a jugar porque sabía que era lo que me gustaba. También mi abuelita (Margarita Aguilera) era súper apoyadora. Vivíamos en su casa con ella y su marido, mi abuelastro (René Millán). Yo era hijo único, pero mi mami tuvo después un hijo, mi hermanastro Sebastián, y mi papá a Gonzalo y Bárbara, mis otros hermanastros».
¿Todos lo apoyaron?
«Sí, de los dos lados de la familia. Mi tío Fernando Palacios era de los que me llevaba a la cancha y tenía contactos. Lamentablemente, se ahorcó en 1997».
¿Cómo llega finalmente a Cobreandino?
«Mi entrada al club es de lo más raro: llegué a los ocho años como ayudante de utilero del primer equipo. Como andaba todo el día peluseando por el club, me ofrecieron hacer esa pega y me encantó. En ese tiempo, en el equipo estaban Horacio Simaldone, Pancho Ugarte, Francisco Rodríguez y yo debía pasarles a ellos las camisetas, medias, vendas. Estaba alucinado».
¿Y jugaba en las menores?
«Sí y pude debutar en el primer equipo muy cabro porque el equipo descendió a Tercera y no había jugadores. Pero después los dirigentes le pidieron refuerzos a Colo Colo y no jugué más, aunque del club me recomendaron a Colo Colo y don Jorge Vergara fue a verme y me llevó a las inferiores».
¿Fue difícil el cambio?
«Para nada. Anduve bien desde el comienzo e, incluso, Leonardo Véliz me citó a Pinto Durán para ver si me integraba a la selección que fue al Mundial de Japón. No quedé porque el equipo ya lo tenía armado, pero igual no me bajó la moral. Sabía que podía jugar en cualquier parte».
¿Qué DT lo terminó de formar?
«José Pekerman, un gran profe. Tuve la suerte de estar bajo su mando en Colo Colo. Mi generación la integraba también Mella, Lobos, Amigo, Fernández, y todos llegamos a ser profesionales. El profe nos tenía mucha fe y luchaba porque nos hicieran jugar en el primer equipo, pero no había cabida».
Igual usted debutó en Colo Colo.
«Sí, tenía 17 años y me tocó jugar contra la UC en el Estadio Nacional. El entrenador era Eddio Inostroza, quien tomó el equipo tras la renuncia de Vicente Cantatore. El Yeyo me conocía de las inferiores, parece que no había jugadores y me llamaron a mí».
¿Cuál fue la instrucción en su debut?
«Péguese a Gorosito todo el partido, ni más ni menos. Ganamos 4-3 aunque me fui expulsado por dos manos que hice».
¿Cómo lo trató Gorosito? Él era grande ya.
«Nunca voy a olvidar el gesto que tuvo conmigo. Antes de empezar el partido, el Pipo se acercó y me preguntó si era cierto que era mi debut profesional. Le dije que sí y me señaló: «Juega tranquilo y disfruta porque nunca vas a olvidar este día. Tenía razón».


