Sociólogo Mauro Basaure explica la capacidad de los chilenos para salir adelante de las catástrofes
En Chile tenemos una capacidad instalada que se creó con la experiencia, lamentable, de lascatástrofes, dice el profesor de la UNAB.
La historia de la Región de Valparaíso se ha construido y deconstruido entre fuego y cenizas. De hecho, el Primer Cuerpo de Bomberos de Chile fue gestado en esa región luego de un enorme incendio ocurrido cerca de la medianoche del 15 de diciembre de 1850, momento en que el fuego en una cigarrería de la calle Cruz de la ciudad puerto comenzó a propagarse por todo el barrio. En aquella época, menciona Bomberos de Chile, las primeras cooperaciones fueron espontáneas, pero como la necesidad de organización quedó revelada tras la tragedia, la misma comunidad fue autoconvocada para finalmente formar el Primer Cuerpo de Bomberos de Chile el 30 de junio de ese año, con cuatro compañías iniciales.
Cuenta Mauro Basaure, doctor en Filosofía y Ciencias de la Historia de la Universidad Johann Wolfgang Goethe de Alemania, que reponerse ante las tragedias forma parte de la historia del país. Pero ese impulso de reanimación comunitaria, describe el profesor titular de Sociología de la Universidad Andrés Bello e investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes), es producto del aprendizaje.
¿Es Chile un país resiliente, Mauro?
«La resiliencia es el concepto que se utiliza para sobreponerse a la catástrofe, pero tiene que ver con las personas directamente afectadas. La resiliencia se refiere directamente a la persona y no es un proceso inmediato. Lo que estamos viendo, me refiero a personas ordenando los escombros, tiene que ver con una respuesta sicológica para intentar volver a tener el control sobre la situación. La resiliencia es algo mucho más complejo. Acá hay un trauma enorme y las personas afectadas, de alguna manera, intentan tener un poco de vida normal para no desvanecerse. Es terrible».
¿Cómo nos definiría, entonces?
«Cuando hablamos de una sociedad que se sobrepone ante las tragedias lo más adecuado es hablar del concepto de solidaridad, que es un valor universal. Con eso me refiero a que el ser humano es solidario. Solidaridad es adherirse a una causa o a algo en común. Es muy distinto a la caridad. La solidaridad la entendemos como una responsabilidad compartida, un deber conjunto. Uno podría pensar que sí, en Chile somos solidarios, pero en realidad lo que nos diferencia de otros no es que seamos más o menos solidarios, sino la forma en cómo se organiza esa solidaridad».
¿Y cómo se organiza?
«Es que es distinta. Por ejemplo, una sociedad alemana, que en los últimos años ha vivido catástrofes terribles por inundaciones, espera que la solidaridad venga básicamente del Estado. El Estado es el que se hace cargo de los víveres, de la cooperación, de la reconstrucción y de ayudar a la comunidad a volver a la normalidad. Los militares van a los barrios y se encargan. En la mayoría de Europa la solidaridad está organizada institucionalmente, pero en Chile, esa solidaridad es más espontánea y comunitaria. El Estado coordina, pero con los ciudadanos que se comprometen. Tenemos campañas televisivas de recolección de dinero, fundaciones que cooperan con la reconstrucción, juntas de vecinos y organizaciones de ese tipo.
Pero eso es un deber del Estado más que solidaridad.
«También se llama solidaridad. El Estado no es una cosa ajena al que le encargamos todo y que se haga cargo porque es su deber ser. El Estado somos todos. Recuerda que la solidaridad es una adherencia a una causa. Un Estado podría decidir no hacer nada. En Chile el Estado se compromete con la reconstrucción, la organiza, pero con el apoyo comunitario. Eso es importante decirlo».
¿De dónde cree que viene esa tradición de solidaridad comunitaria?
«Tenemos una historia de catástrofes, por lo tanto, existe aprendizaje. A nosotros nos funciona muy bien la solidaridad espontánea, porque es organizada. Si te fijas, todos saben dónde pueden realizar las donaciones, dónde acudir a entregar alimentos y dónde inscribirse para ser voluntario en la reconstrucción. En Alemania, por ejemplo, tal vez no tienen esa experiencia y por eso las labores las hacen los militares; y está bien. No hay una manera mejor o peor, solo son distintas. En Chile tenemos una capacidad instalada que se creó con la experiencia, lamentable, de las catástrofes.


