Daría cincuenta de mis cintas de video por saber qué estará pasando por la cabeza de Nicolás Quesille después de presenciar el feroz arranque de «Talento chileno». Lo que vimos por las pantallas de Chilevisión el lunes fue grabado hace semanas, por lo que hay disponible material de sobra para atiborrar la semana de lacrimógenos y bizarros cástings como los vistos en el primer programa.
¿Qué pasará con «Pelotón» si la versión julianesca de «Got talent» empezara a emitirse de lunes a miércoles, considerando que el reality va de lunes a viernes, y se salta el jueves? ¿Nos enteraremos en qué quedó el affaire de Manolito Neira y Fernanda Acevedo a través de los resúmenes transmitidos en el «Buenos días a todos»? ¿Y si en esos compactos no se puede mostrar todo?
Una posibilidad para enfrentar el nuevo y hostil escenario que se ha presentado para la milicia televisiva sería cavar una trinchera similar y organizar un concurso de talentos al interior de la base.
No me mire así. ¿No se acuerda cuántas fiestas de disfraces o lúdicas dinámicas se han hecho en los realities chilenos con el pretexto de llenar las horas de ocio? Las mismas instancias al fragor de las cuales se han consolidado los amoríos más recordados de estos programas.
Si quiere que el asunto no sea tan amateur, saquémosle las copas con paragüitas y la música fuerte y pongámosle al Rafa Araneda como catalizador de las performances. O a Kramer y vamos todos imitando gente. O a Bombo Fica y vamos todos contando chistes. O a los improvisadores de Pérez-Bannen y vamos todos inventando sobre la marcha. Y para que la fiesta sea completa, pongámosle tres jurados de casa a estos minitorneos artísticos. Freddy Stock, Karen Paola y Fernando Larraín estarían pintados.
Lo otro sería ponerse las pilas apechugando con el formato de reality y empezar a tomar medidas para enmendar las evidentes fallas de cásting de esta temporada de «Pelotón», donde por cada recluta con cierta personalidad hay cinco sin una gota de ella.
Ya se dice que entraría Adriana Barrientos. Excelente. Yo aprovecharía el vuelito y metería a lo más granado de estos años de reality. Desde el «Guatón Mamón» de «Tocando las estrellas» hasta Daniel Pinto. Desde Jorge Olivares hasta Edmundo Varas (pero con una cláusula que lo amenace con una multa aterradora si para variar tira para colina antes de lo convenido). Desde Arturo Longton hasta Gianella Marengo. Desde Marisela Santibáñez hasta Hereveri. Desde el Dandy hasta Cristina García (la conejita Playboy de «La casa»). La madre de todos los realities. Algo así como un fin de fiesta.
Sí, porque tal como un tiempo estuvieron de moda los estelares con humoristas invitados y los programas de videos, a la era de los reality ya no le queda mucho más tiempo machacando en la misma tecla. A no ser que se busque nuevas fórmulas dentro del mismo formato. Es ahí donde se pondría a prueba el verdadero talento chileno.


