Para este jueves se anuncia una mínima de 3° en Santiago
Hay que abrigar a los niños, pero no sobreabrigar, recomienda uno de ellos.
La lluvia pasó de manera muy superficial por Santiago, pero dejó en la zona central mucho frío. De acuerdo al pronóstico, las temperaturas se mantendrán bajas los próximos días, especialmente las mínimas.
La Dirección Meteorológica señala que este jueves amanecerá despejado, así que el frío matutino se intensificará. Se espera una mínima de 3°C y la máxima podría llegar a 16°. Para el viernes la mínima subirá un poco (7°C), pero la máxima sólo alcanzaría los 13°.
A modo de resumen: habrá que abrigarse. Algo que resulta sencillo, pero para quienes tienen que lidiar a diario con niños, no tanto. A veces, incluso, es una pelea que padres, madres y cuidadores deben dar varias veces en el día en esta época y que buena parte del tiempo termina en derrota.
¿Por qué? Simplemente porque los niños nunca quieren abrigarse. ¿Y será que no sienten frío? A continuación, tres pediatras explican qué ocurre en sus organismos, lectura obligada para evitar pasar los próximos dos meses persiguiendo al crío para que se ponga la parka.
«Es muy común ver que los niños no se quieran abrigar, porque ellos no tienen una experiencia de relación de enfermedad versus frío. Pero pasa que los niños se mueven, son activos y generan calor por el músculo esquelético, y esa generación de calor los hace no sentir el frío que sienten los adultos. Porque, por otra parte, los adultos se mueven menos y están con menos actividad. Eso hace que el frío sea más notorio. En todo caso, esto no significa que los niños no sientan frío», explica Eugenio Saavedra, pediatra de la Clínica Indisa.
Agrega que «no es que tengan un termostato distinto, sino que los niños al jugar generan calor».
Grasa parda
Cosa distinta pasa con las guaguas. «En las guaguas, es la grasa parda la que genera energía, porque no tienen el movimiento de los niños que van creciendo. Entonces el calor y la energía se produce gracias a esta grasa, pero ya cuando son más grandes, se mueven, son inquietos y no andan pidiendo que los abriguen», describe Saavedra.
El doctor Manuel Fernández, pediatra y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, agrega otro punto: «Muchas veces los padres intentan abrigarlos más porque ellos sienten frío, pero eso no significa necesariamente que el niño también lo esté sintiendo».
Por eso -agrega- «es importante observar señales concretas. Si el niño está tiritando, tiene los labios morados o claramente manifiesta incomodidad por frío, evidentemente necesita más abrigo. Pero si está activo, cómodo y no presenta signos de frío, probablemente no requiere tanta ropa como pensamos».
Ropa cómoda
Otro factor a considerar está relacionado con lo sensorial. «La sensibilidad de la piel y la percepción sensorial son distintas en cada niño. Algunos toleran muy bien ciertas texturas, temperaturas o prendas, mientras que otros las encuentran desagradables. Esa diferencia es normal», explica Fernández.
La recomendación, dice el pediatra, «es no obligar a los niños sanos a usar más abrigo del que realmente toleran o necesitan. Hay que aprender a distinguir entre la percepción de frío del adulto y la del niño, especialmente en lactantes y niños pequeños, donde la regulación y percepción corporal funcionan distinto».
El pediatra Tito Pizarro, académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, plantea que finalmente son los adultos los que toman decisiones erradas: «Los niños buscan tener ropa que les quede cómoda, que les permita moverse y hacer actividades, y los adultos tendemos a poner ropa que incomoda, que hace más difícil el movimiento. Entonces el niño no se siente tan grato con lo que le ponen y eso hace también que no le agrade que lo abriguen, porque le limita el movimiento. Ellos necesitan ropa adecuada para poder moverse y jugar», recomienda.
¿Algún otro consejo?
«Hay que abrigar a los niños, pero no sobreabrigar. Hay que elegir calzado y ropa que les permita moverse y jugar, y que no pierdan esas condiciones tan importantes en el desarrollo de ellos».


