Corte de Apelaciones falló a favor de escritora que no podía pagar las contribuciones de su casa
Su propiedad ubicada en la calle Londres quintuplicó su impuesto territorial en menos de un año. La gente no puede perder sus casas porque les cobran unas contribuciones que no pueden pagar, afirma.
Este martes Marina Latorre recibió dos reconocimientos que la dejaron feliz. A las 10 horas, en el Palacio de La Moneda, la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Carolina Arredondo, le entregó la Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda.
Mientras contemplaba con orgullo la medalla recién entregada, la escritora, poeta y gestora cultural de 100 años recibió otra noticia. La Corte de Apelaciones de Santiago falló a su favor el recurso de protección que interpuso en octubre de 2024 contra el Servicio de Impuestos Internos.
La sentencia dejó sin efecto cinco giros realizados por el SII contra Marina (por un monto total de $2.906.207) por concepto de pago de contribuciones de la casa de tres pisos que tiene en la calle Londres, en Santiago. La cobranza del dinero está siendo tramitada por la Tesorería General de la República.
El inmueble fue adquirido por ella y su esposo, ya fallecido, Eduardo Bolt, quienes convirtieron la propiedad en la Galería de Arte Bolt.
Hasta diciembre de 2022, alega la escritora, ella pagaba cuatro cuotas anuales de poco más de $80.000 por impuesto territorial. Sin embargo, en marzo de 2023 con la entrada en vigencia de la nueva ley tributaria, el avalúo fiscal de su propiedad subió a $297.200.261. Esta cifra se tradujo en un aumento significativo de sus contribuciones y la dejó fuera de la Ley 20.732, que establece una rebaja al impuesto territorial correspondiente a propiedades de adultos mayores vulnerables económicamente.
En el escrito, Marina sumó como antecedentes que tiene 100 años (al momento de presentar el recurso tenía 99) y que sus ingresos mensuales se limitan a la pensión garantizada universal (PGU), que asciende a $426.000.
El fallo además ordenó que el SII proceda a «la reliquidación del impuesto territorial del inmueble de la recurrente y aplicar el beneficio establecido en el artículo 1 de la Ley 20.732».
«Mi vida entera está en esta casa maravillosa, que mi amigo (Pablo) Neruda denominó La Torre de la Poesía. Llevo más de 70 años acá. Pero es una casa codiciada y me la han querido quitar algunas instituciones subiendo el cobro de las contribuciones», afirma.
Medio millón
Sentada en el living de su casa, Marina reflexiona y comenta el fallo con una lucidez envidiable. Destaca que las instituciones culturales no pagan contribuciones.
«Ésta siempre fue una casa cultural, donde se aportó al país. Pese a eso yo las pagué mientras eran moderadas. De $80.000 pasó a medio millón de pesos por cuota. Subieron su avalúo fiscal porque la encuentran grande y hermosa.
Es un absurdo que hay que rectificar. Eso fue una gracia del gobierno de mi querida Michelle Bachelet. Hay que decirlo, porque mucha gente se desgració, en el sentido de que perdió su casa por esta alza. Yo quiero hacer una campaña».
¿De qué?
«La gente no puede perder sus casas porque les cobran unas contribuciones que no pueden pagar. Y aunque las puedan pagar, me parece injusto un cobro excesivo de impuestos territoriales. Creo que todas las personas mayores de 65 años debieran pagar menos contribuciones. Yo tengo 100 años, tal vez piensan que soy más joven porque me sigo moviendo, jajajá. Acá yo me paso del arte y las letras a la justicia para ser la cara visible de esta campaña».
La gestora cultural es enfática: «Se hizo justicia conmigo. Quiero hablar por los que no pueden hacerlo, porque no tienen esta exposición. Tengo mucho para escribir sobre este tema. Tal vez sea mi mejor desquite: dejar en evidencia estos absurdos».
Marina sostiene la medalla al mérito Pablo Neruda. «Es una felicidad muy grande porque es un reconocimiento a una trayectoria de toda una vida. Me han hecho muchos homenajes últimamente en universidades e institutos. Me parece buenísimo, pero tuve que cumplir 100 años para recibirlos, jajajá».
Demoraron un poco.
«Chile es un país un poco ingrato. Sobre todo con las mujeres. Yo estaba en las mismas circunstancias que otros poetas hombres y los méritos eran para ellos. Y hay que decirlo. Ahora las mujeres hemos tomado un poco la justicia.
Tarde, pero llegó el reconocimiento. Esta medalla maravillosa tiene el nombre de Pablo Neruda, que fue mi amigo, me apoyó y creyó en mí. Yo creo que desde el lugar en el que esté debe estar aplaudiendo mi reconocimiento».
Desde el Servicio de Impuestos Internos declinaron hacer comentarios para esta nota. Señalaron que la política institucional es no comentar fallos judiciales.


