Sistema de adivinación viene del mundo del candomblé afrobrasileño
Se lanzan las caracolas. Las que quedan con la abertura hacia arriba, hablan.
Primero fue el tarot; luego, la borra del café. Ahora llegó el turno de las conchas para consultarles sobre el amor, la salud, el futuro o cualquier otra tema que ande atormentando. En Chile es algo nuevo y por eso cuesta encontrar maestros de la cultura candomblé, madre de esta adivinación, que viene de África y se practica profusamente en Brasil y Cuba.
La base de esté sistema consiste en arrojar sobre una especie de individual (tabla adivinatoria) 16 conchas. Las que caigan con la abertura hacia arriba son las que «hablarán», o sea, las que determinan el oráculo de la persona que está consultando su suerte. De ahí se puede repetir la tirada innumerables veces para ir mejorando la puntería en las posibles soluciones, ideas o caminos a seguir sobre un problema.
«Este es un lenguaje metafórico, impersonal, basado en la experiencia humana. Por eso no hay que tomarlo literalmente, sino que interpretar las ideas que entregan las conchitas. Al final, las personas salen de la consulta con una idea de lo que pueden hacer, la que no se les había ocurrido», explica Enzo Cozzi, conocedor del candomblé que imparte clases de lecturas de conchas en Inglaterra.
Sin exagerar
Para aprender a leer los caracoles o buzios, como también se les llama, hay que adentrarse en la religiosidad que sustenta esta creencia, y para eso lo mejor es viajar a Brasil. De lo contrario, lo único que queda es leer sobre este sistema de oráculos, tomar algunos talleres esporádicos como los que hace Enzo Cozzi -el último fue este mes en la Escuela Chilena de Feng Shui- y practicar.
Una de las cosas con las que hay que familiarizarse son las deidades de la cultura del candomblé que rodean la lectura de conchas. Exú es uno de los orixas o dioses, al que hay que pedirle permiso para interpretar a Ifa, que es el lenguaje de los caracoles, que a su vez es leído por Obatalá, el adivino o santero.
«Ningún sistema de adivinación hace milagros. En este caso se busca sacar a las personas de sus patrones usuales de respuesta para enfrentar los problemas. Te orienta en aspectos cotidianos, pero no hay que verlo como si fuera algo determinante porque no somos afrobrasileños. Para ellos esto es una forma de vida, una filosofía, dicta leyes a su gente, lo abarca todo», agrega Cozzi.
Así es la cosa
Para leer las conchas hay un sistema, que es el siguiente:
1 Armar un altar en honor al dios Exú. Se hace con un individual de madera, otro circular encima, una vela, incienso, una piedra que representa a Exú, flores rojas, un collar con cuentas rojas y negras, y una fuente con maíz donde se deposita dinero al solicitar permiso para la lectura.
2 En el sector de la tirada se coloca un mantel blanco. Sobre él, la tabla de adivinación circular rodeada de collares de colores, una fuente con agua y un huevo duro de color café, que se debe descascarar. Hay que arrojar un trozo de la cáscara sobre la tabla: si cae con la parte blanca hacia arriba, la interpretación será positiva; si no, será una lectura de advertencia.
3 Luego hay que lavarse las manos y a los 16 caracoles en la fuente con agua. Pensar en el problema o duda que se tenga y arrojar las conchitas en la tabla adivinatoria, dejando sólo las que caigan con el orificio hacia arriba para hacer la lectura. Pueden realizarse nuevas tiradas, pero sin cambiar el tema de consulta.


