No hay certeza, pero hay razones para inducir que las dos aeronaves chocaron entre sí
Ambos vehículos se encontraban realizando ejercicios militares nocturnos anti submarinos. Se descartó la participación de otro país en una zona tensa por el avance agresivo de China.
Un accidente de dos helicópteros en Japón dejó un tripulante muerto, mientras los otros siete se encontraban desaparecidos. El hecho se produjo este sábado mientras las aeronaves participaban en un entrenamiento nocturno anti submarinos en el Océano Pacifico, al este de las islas Izu y cerca de Torishima, a unos 600 kilómetros al sur de Tokio, informó el ministro nipón de Defensa, Minoru Kihara, en declaraciones a los medios locales.
Cada helicóptero modelo SH-60K transportaba cuatro tripulantes y se perdió el contacto con ellos alrededor de las 22:38 hora local de este 20 de abril. Una de las aeronaves envió una señal de emergencia justo un minuto después.
Las Fuerzas de Autodefensa de Japón emprendieron de inmediato la búsqueda en el área y encontraron sólo el cuerpo del militar fallecido y restos esparcidos de ambas aeronaves. Los rescatistas recuperaron en el lugar una grabadora de datos de vuelo, un aspa de cada uno de los helicópteros y fragmentos de las dos aeronaves. Esto indicaría que ambas volaban una cerca de la otra. Las autoridades declararon que analizarán los datos de vuelo para tener una causa precisa de cómo ocurrieron los hechos.
Ocho barcos y cinco aeronaves de las fuerzas militares japonesas cumplían la tarea de búsqueda en el océano, a las que se sumaron embarcaciones de la guardia costera.
El Ministerio señaló que todo indica que el accidente fue el resultado del choque entre ambas aeronaves antes de precipitarse al mar.
Las aeronaves, según explicó la agencia Associated Press, son multimisión y diseñadas por Sikorsky y conocidas como Seahawk, que fueron modificadas y producidas en Japón por Mitsubishi Heavy Industries.
El accidente ocurrió en el marco de ejercicios militares que viene practicando Japón desde el año 2022, y que se concentran en el suroeste japonés del Océano Pacífico y del Mar Oriental, como parte de una estrategia para contender las actividades militares de China, cada vez más agresivas.
La televisión pública de Japón indicó que en el momento del accidente no existían advertencias climáticas que supusieran peligro para las aeronaves.


