Nicolás Castillo vive en Bangkok y cuenta su experiencia telúrica
Dice que la experiencia le sirvió para valorar la educación y protocolos que existen en Chile.
Desde diciembre del año 2023, Nicolás Castillo vive en Bangkok junto a su esposa e hijo. Llegó a Tailandia para estudiar un máster en estudios del Sudeste Asiático en la Universidad de Chulalongkorn, motivado por una historia de vida marcada por esa cultura: fue monje, trabajó en la Embajada Real de Tailandia en Chile y hoy reparte sus días entre tesis, clases, rutinas familiares y entrenamientos de muay thai. El pasado viernes 28, su cotidianidad cambió por completo.
«Yo estaba exactamente en un restaurante tipo picada que está en la universidad», cuenta. «Lo primero que sentí fue que me empecé a tambalear de lado a lado. En un momento pensé que me iba a desmayar, pero después vi que estaba bien. Mi esposa también se tambaleó. Vi las lámparas moverse y dije: Esto es un terremoto». Lo que siguió fue un momento de impacto y reconocimiento. «Mi primer pensamiento fue: Oh, esto es un temblor como en Chile. Y admito que me dio un poco de nostalgia, en el sentido de no haber sentido un terremoto hace mucho tiempo».
Mientras en Myanmar los edificios colapsaban, en Bangkok el movimiento fue prolongado y generó pánico generalizado. «La gente no sabía qué hacer, sin rumbo. Fue un caos tremendo», relata Nicolás. «En la universidad muchos edificios quedaron con grietas. En mi casa casi nada». «Lo más impactante y agotador que vimos ese día fue el caos de la gente y el calor», agrega.
Falta de preparación
Más allá del susto, lo que más le llamó la atención fue la falta de preparación. «Aquí no hay una cultura sísmica, lo voy a decir bastante directo», afirma. «La gente no está preparada. No ha habido una educación sísmica a nivel institucional, ni políticas públicas a largo plazo. Y eso se notó en la reacción de las autoridades, que fue lenta, aunque sí se cerraron malls y centros grandes rápidamente».
Con la experiencia del 27/F aún viva en su memoria -«el más fuerte que he presenciado en mi vida»-, Nicolás no pudo evitar hacer comparaciones. «Yo respiré letra por letra lo que me habían enseñado en Chile con respecto a la educación sísmica. Es fundamental. Más ahora que nunca», reflexiona. «Los chilenos tenemos que estar muy agradecidos de tener un plan de mitigación, directrices, ayuda institucional. No todos los países gozan de eso».
Hoy, ya pasados los días más duros, Nicolás siente alivio, pero también una renovada conciencia. «Aquí en Tailandia hay potencial. Si se prepara bien a la gente, en diez años podrían llegar a lo que es Chile hoy en día en materia sísmica», dice.


