Las penurias de la curva de la muerte
El sábado fue el último accidente de ocho que ha habido en el lugar.
Un fuerte estruendo despertó a Adrián Cifuentes y su familia la madrugada del sábado en el balneario San Sebastián, en la Región de Valparaíso. El hombre se levantó y corrió a mirar a la calle para ver qué había pasado. Se encontró con un automóvil blanco incrustado en la barrera de contención que está frente a su casa y con los postes de electricidad y los cables de telefonía arrasados.
«Esto no es novedad». El vecino se lamenta porque su casa, ubicada en la calle Fernando Calvo, registra la insólita marca de haber sido chocada ocho veces este año. Tres de los accidentes han ocurrido en el último mes.
«Este sector es conocido como la curva de la muerte, es una de las más peligrosas. Esto es de siempre. Los autos que vienen de la avenida principal pasan volando cuando se encuentran de repente con la curva porque no la ven», explica.
Aunque se instaló una barrera de contención hace siete años, el comerciante asegura que en la noche los conductores no la distinguen. «No hay señalética que indique que hay una curva. Por eso los conductores la ven recién cuando ya es muy tarde», alega.
Su mayor complicación es que en el lugar funcionan también sus dos negocios: una carnicería y un centro de llamados. «Ayer tuvimos seis horas sin luz. Para la carnicería es complicado por los productos. No pude abrir el sábado. Y sin línea telefónica, tampoco puede funcionar el centro de llamados», denuncia.
Aunque parezca increíble pese a la violencia de los choques, afortunadamente no ha habido víctimas fatales. Pero Adrián está preocupado, pues advierte que en el verano «los jóvenes vienen y se sientan en las bancas que tenemos acá afuera».
3 accidentes se han registrado en las últimas cuatro semanas.


