Personaje es ídolo del gremio médico
A Rodrigo Salinas lo buscan para tomarse fotos y hasta han hecho suyas las frases del personaje del robusto comediante.
Son personas serias, sin duda alguna. Pero les sobra humor. Normalmente los verá de punta en blanco, cabello bien peinado, amabilidad absoluta y delicada sinceridad.
No todos son así. Hay uno que viste de blanco también, pero es un bruto absoluto. Basta recordar la vez aquélla en que, tras auscultar el oído izquierdo de un paciente, concluyó que lo que él tenía era «hotuitis».
«Pero doctor, ¿no será otitis?», lo corrigieron. Y el facultativo se enojó y golpeó la mesa. «Aeeeerrrsss. ¿quién es el dostor?».
Ahora él, el incorregible «dostor», el mismo que se equivoca, inventa síntomas y enfermedades, y le cambia el nombre a los males en «El club de la Comedia», de Chilevisión, se ha transformado en ídolo de algunos galenos de verdad.
Vaya a saberlo Rodrigo Salinas, que le da vida al personaje. «El otro día fui al médico y lo caché todo el rato como que me quería decir algo. Lo intentó toda la consulta y casi al final me dijo aer, quién es el dostor . Me reí mucho porque a mí me hubiese pasado lo mismo. Y cuando salgo a la calle sé que me voy a comer un par de gritos por el dostor», relata el voluminoso comediante.
Un verdadero doctor, el pediatra Felipe Valenzuela, reconoce que la tallita arrasa entre los pacientes. Así que él mismo tuvo que empezar a utilizarla. «Es una frase muy simpática, ha entrado fuerte y le gusta a la gente. Yo mismo les digo a los niños cuando se ponen medio porfiados, quién es el dostor y se ríen y relajan. O sea, que al final me sirve de herramienta», receta el profesional.
A Salinas le pasó una, pero con otro médico. «El otro día me llamó Jocelyn Medina porque su marido es médico y lo único que quería era tomarse una foto conmigo. Y me fue a ver al canal y terminó contándome chistes de doctor», cuenta.
El aludido médico en cuestión, y afortunado marido de la guapa Jocelyn, se llama Mauricio Cancino, también es concejal por Puchuncaví y la sensación de la Universidad de Valparaíso, donde hace clases, porque tiene varias fotos con Salinas y su alter ego, el Dostor.
«Está de moda y todos mis amigos me han preguntado por la foto. Ese día le conté a Rodrigo que eso de quién es el dostor es súper cierto. Pasa que en estos días en que uno puede ver lo que quiera en Internet los pacientes llegan a la consulta pidiendo el tratamiento que vieron en el computador porque el diagnóstico ya se lo han hecho ellos mismos. Y por lo general no están ni cerca. Entonces es cuando hay que golpear la mesa, y esta es la mejor forma de hacerlo», relata.
Es una frase muy simpática, ha entrado fuerte y le gusta a la gente. Yo mismo les digo a los niños cuando se ponen medio porfiados, quién es el dostor y se ríen y relajan.
Felipe Valenzuela, pediatra


