El díscolo dijo que quiere asumir como guaripola de la nueva oposición
Anunció, además, el fin de la Concertación; felicitó a Piñera por mensaje de texto y dejó ver tupidas canas.
Muchas cositas ricas para comer aparecen a cada rato en el antejardín de la casa de Marco Enríquez-Ominami, en La Dehesa. Es el lugar dispuesto como punto de prensa por el ex candidato independiente para opinar, a eso de las 20 horas, sobre el resultado de la elección presidencial.
Karen Doggenweiler aparece de repente desde la cocina para saber si todo está bien, pero no emite declaraciones cuando la prensa se lo pide porque Chile cambió. Por disposición de sus asesores sólo hablará el diputado ex socialista, quien pretende convertirse en guaripola de la oposición al recién electo Presidente Sebastián Piñera.
Poquito antes de la citación oficial, MEO le concede una «exclusiva» a Iván Núñez de Chilevisión. «Esto era evitable», es una de las frases que articula para hablar de la derrota de la Concertación. Su intervención se da en medio de un molesto concierto de bocinazos interpretado por sus vecinos (ver recuadro), festejando el triunfo de la Coalición por el Cambio.
MEO vuelve a entrar para echarle una miradita al segundo cómputo oficial. Tras eso vuelve a salir acompañado de su familia y se larga. Le desea «suerte al futuro gobierno de Chile», pero reclama que «esto no fue un triunfo de la derecha», frase que usa de prólogo para empezar a despotricar en contra de los altos mandos de la Concertación. «Presidentes de partido deben asumir con coraje su responsabilidad», lanza.
Bebe agua, se peina por enésima vez dejando ver tupidas canas en su siempre negra cabellera, y se bota a choro: «Seguiré siendo un díscolo, hasta la muerte», y agrega en tono mesiánico que «La Concertación ha terminado».
Ante la pregunta por el rol que cumplirá como oposición dice que reconoce que «hay una derecha que escucha», y que «no es hora de los pesimismos». «Soy respetuoso, Chile habló. No voy a empezar a rayarle la pintura hoy día. Eso si Sebastián Piñera fue elegido para gobernar y no para hacer negocios desde La Moneda», remata.
-Marco, ¿llamaste al Presidente electo para felicitarlo?
-Como saben los amigos que me quieren y no me quieren en Twitter, uso las tecnologías y le he mandado un mensaje de texto. Mi generación trabaja por ahí, es más eficaz. Karen hizo lo mismo y mis colabores igual.
Recuadro :
-500 mil votos al menos pasaron de MEO a Piñera
-Llegaron a ver los cómputos
Janis Pope y el círculo de hierro de Enríquez
El living de su casa fue el punto elegido por MEO para seguir los cómputos. Hasta allí llegó parte de su círculo de hierro que lo acompañó en la fallida aventura presidencial. Max Marambio, Estaban Valenzuela, Marcelo Trivelli, el senador Carlos Ominami, junto a su mujer, Manuela Gumucio, y un par de asesores, además, obviamente, de la mujer del ex presidenciable, Karen Doggenweiler. En el grupito también se hizo presente parte de su armada cultural: el actor Mauricio Pesutic y la ex chica reality Janis Pope, quienes no comentaron los cómputos.
Sí lo hizo Max Marambio: «Sería una frescura echarle la culpa a Marco (por la derrota de la Concertación)», reclamó. Y Carlos Ominami declaró: «Quedó atrás el tiempo en que al Presidente le quitaban la sal y el agua», en relación al rol que tendrán los meoístas como oposición.
-Celebraciones en La Dehesa incluyeron la «tercera estrofa»
Vecinos bochincheros agradecieron a Marco
Como si se tratará de una procesión a la gruta de un santo, eran incontables los autos bonitos que paraban en frente de la casa de MEO, en La Dehesa, para agradecerle por el triunfo de Piñera. En el sector el hecho político se vivió con éxtasis. «¡Gracias MEO!», le gritaban desde los vehículos que bajaban por cientos a los lugares de celebración.
Hubo un momento en que los bocinazos incluso hicieron imposible el trabajo de la prensa que trataba de salir en directo con las declaraciones de Enríquez-Ominami.
En las esquinas no faltó el emprendedor que cruzó medio Santiago para vender banderas chilenas, y tampoco una vecina que pasó tres veces por el lugar, con los vidrios de su 4×4 abajo y su equipo de sonido a todo chancho, tocando la tercera estrofa de nuestro himno nacional, esa de los «valientes soldados», ¿la recuerda?


