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Autor de la Foto: El Mercurio
Título/Pie de foto: El Copahue despertó en diciembre del 2012. Desde entonces su inestabilidad varía de intensidad.
El macizo, que está en alerta amarilla, tuvo un enjambre sísmico
Los numerosos movimientos no fueron perceptibles por la población. El más fuerte fue de 2,7 grados Richter.
Valentina Espejo
La atención en los últimos días estuvo puesta sobre el volcán Villarrica. Los niveles de emanación de gases aumentaron y la fumarola se puso más negra. Pero kilómetros más al norte, otro macizo, el Copahue, se las arregló para que los focos se posaran ahora sobre él.
Los equipos técnicos ubicados en el volcán de 2.997 metros de altura, que se encuentra en el Alto Biobío, en el límite entre Chile y Argentina, registraron este sábado intensos movimientos tipo VT, es decir, asociados con ruptura de material rígido. Entre las 07:24 y las 10:53 horas hubo 132 sismos, el mayor de ellos de 2,7 grados Richter, suficiente para que las autoridades del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) emitieran un informe especial sobre el comportamiento del macizo, que despertó con furia en diciembre del 2012 y que desde entonces se ha mantenido con intermitencia entre alertas naranjas y amarillas, color que se mantiene hasta ahora. El último episodio importante fue en octubre del año pasado.
El director del Sernageomin, Rodrigo Álvarez, explicó que lo ocurrido fue un enjambre sísmico, normal dentro de los parámetros de un volcán en actividad como éste. «No es para asustarse. Es normal dentro de una alerta amarilla y evidencia la inestabilidad del volcán. Los volcanes dan señales más nobles que los terremotos y nos permiten manejar las alertas y movilizar recursos según la emergencia real que exista», aseguró.
«Lo positivo del Copahue es que como está hace más de un año en alerta amarilla, ha ido liberando energía en un espacio mayor de tiempo, evitando tener pérdidas de energías violentas», dijo Álvarez.
La mayoría de los sismos registrados no fueron perceptibles para la población, y cuando lo son, se sienten más en localidades ubicadas al otro lado de la cordillera, como Caviahue y sus alrededores, que también suelen recibir la ceniza emitida por la acción del viento. Marina Marlo, directora de Defensa Civil de la provincia argentina de Neuquén, dijo que «no hemos tenido reporte de personas que hayan percibido algún movimiento o sismo. Acá está todo muy tranquilo. El volcán Copahue se encuentra en alerta amarilla, pero nada que implique alertar a la población».
Carlos Cardona, jefe técnico del Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (Ovdas) -donde llega la información en línea de los volcanes australes- detalló que «cuando los volcanes entran en erupción, sus estructuras se mueven, se van reacomodando esfuerzos y generan enjambres sísmicos».
El experto agregó que el Villarrica y el Copahue son bien distintos, aunque están activos. «Morfológicamente son similares, conos volcánicos, pero los productos que emiten son diferentes y tienen diferente composición, por tanto, no se pueden comparar. El Villarrica es de composición más básica, es decir, genera flujos de lava y no genera erupciones tan explosivas. En tanto, el Copahue genera rocas que no san básicas como las del Villarrica», dice Cardona.
Con sus diferencias, ambos volcanes coinciden en que no presentan riesgo inminente de provocar eventos más intensos. «El Copahue no generará ninguna erupción en el corto tiempo», enfatizó Cardona.
El monitoreo del macizo de la Octava Región es realizado por estaciones sísmicas, GPS, sensores químicos, cámaras web e inclinómetros, entre otros. Por ahora, no se han programado sobrevuelos para ver más de cerca su actividad.
«Es normal dentro de una alerta amarilla y evidencia la inestabilidad del volcán»
Rodrigo Álvarez, director de Sernageomin


