Al cliente con cariño: el lema de la dueña del Café Torres

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Patrizia Misseroni toma pedidos y lleva platos a la mesa

Ella también se encargó de la ornamentación del nuevo local de Isidora Goyenechea, en Las Condes. Los clientes no son galancetes, dice.

Pese a la evidencia de cuanto espejo se le pone enfrente, Patrizia Misseroni, dueña y administradora del recientemente inaugurado Café Torres de Isidora Goyenechea, no está segura de su belleza. En la sesión de fotos para esta nota, advierte de entrada al gráfico que no es fotogénica, qué no sabe sonreír, que le tiene terror a las cámaras y todos los «qués» que se le vienen a la cabeza. Luego de un rato, la cámara hace su trabajo y la retrata muy guapa rodeada de todos los pequeños detalles con que ella misma se ha preocupado de adornar el nuevo Torres. Las baldosas, por ejemplo, con diseños que cambian según el salón, las mandó a hacer a su gusto. «Era un lío, porque en el límite de un salón debían calzar los dibujos para que fuera armónico, era como un rompecabezas»», explica. Otro tanto pasó con las sillas, encargadas a Italia según el clásico modelo de las que se usan en los cafés.»Son sillas de tecno ratán y bambú. Las pedí por catálogo y las fuimos modificando con los fabricantes según los modelos que me mandaban por Internet», explica. Sobre el bronce que abunda en las barandas, Patrizia cuenta que lo compraron al Hotel Carrera, antes de que se transformara en la Cancillería.

-¿Qué otro detalle tuyo hay en el café?

-La lámpara. Es una Murano comprada en Venecia contra viento y marea porque nadie la quería traer.

-¿Qué clase de comida se puede probar en el Café Torres?

-La carta es la misma del de Alameda. Es una comida simple, pero bien hecha, sin pretensiones, ni de autor ni de fusión. Acá puedes encontrar charquicán, un chupe o unos porotos con riendas.

-¿Tú administras el restaurante?

-Sí, pero en la tarde y la noche estoy en el salón atendiendo. Llevo platos, tomo pedidos, de todo.

-¿Cuando los atiendes los clientes se ponen muy galancetes?

-No, para nada. En general es gente muy agradable y yo creo que les gusta que una los atienda porque saben que una lo hace con cariño.

-¿Piroperos?

-No. O sea bien, todo dentro de las normas.

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