José Valenzuela había vendido hasta el auto para armar su museo de fósiles
La ley es clara: el solo hecho de recoger un fósil de la tierra ya constituye un delito.
José Valenzuela Valdés, laboratorista dental, biólogo y febril amante de los fósiles y de los misterios de la naturaleza, recuerda con pesar los días en que para el primer congreso de paleontología organizado en el país recibía en su propia casa a los científicos para que contemplaran el maravilloso botín que había ido recolectando con paciencia y cariño durante 15 años.
Eran más de ocho mil piezas, cada una de ellas de un enorme valor, que lo tenían catapultado sin discusión como el mayor coleccionista privado de estos particulares objetos, aparentemente un montón de piedras con formas divertidas.
El miércoles de la semana pasada, camionetas de la PDI llegaron hasta su museo y se llevaron todas las piezas, ya que, según la normativa de bienes patrimoniales vigente, Valenzuela, de 54 años, estuvo robándole al Estado todo este tiempo.
«Las puertas de mi casa siempre estuvieron abiertas», dice Valenzuela, intentando demostrar que su acopio de dientes de tiburón, vértebras de pingüino y decenas de huesos tenía intereses puramente científicos. Asegura que nunca quiso venderlos.
-¿Sabía que estaba cometiendo un delito?
-La verdad, sí. Pero nunca vi esto como un daño, sino en realidad como un aporte. Por mucho tiempo, el tráfico de fósiles fue una práctica sin control. Los coleccionistas extranjeros venían a Chile y les compraban estas piezas a los vendedores que se habían organizado en el sector de Caldera, que es rico en materiales paleontológicos. Se lo llevaban todo. Lo único que hice fue salvar algunas figuras de esas aves de rapiña.
-¿Cuánto llegó a pagar por un fósil?
-Algunas veces llegué a desembolsar unos doscientos cincuenta mil pesos. Vendí mi auto, sacrifiqué vacaciones y en la AFP ya no me queda un veinte. Es una pasión mía y punto. Nunca pude decir no.
-¿Y cómo tanto?
-Es que creo que aquí está la clave para entender el origen de la vida.
-¿Cómo?
-Lo que pasa es que aquí no hay estudios, nadie apoya. Somos un país subdesarrollado y lo seguiremos siendo, si los que tienen plata no están dispuestos a poner las lucas donde verdad importa.


