El exdiputado y su esposa se cambiaron a una casa más pequeña en Curicó y rematan sus antigüedades
La postura mínima para el comedor de nogal para 14 personas es de $15.000.000. En él estuvieron Lagos, Piñera y Bachelet, cuenta.
A los 79 años, el exdiputado de Renovación Nacional está ayudando a su esposa María Loreto Palacios en la misión que ella tomó: el remate de casi dos tercios del mobiliario, cuadros y colecciones de la casona familiar Las Acacias del Boldo, en Curicó, que cobijó a la pareja por más de 40 años.
Hoy se aprestan a cerrar la casa. Sus cuatro hijos crecieron y el matrimonio ya no se puede hacer cargo esta parcela de 1,4 hectáreas con una casona construida a inicios del siglo XX, ubicada a 4,5 kilómetros de la Plaza de Armas de la ciudad. Fue comprada por Palacios en 1975.
«La casa estaba abandonada y se le ha metido por décadas mucho cariño, afecto y buen gusto. Ha sido un hito social curicano y santiaguino porque todos los amigos de la cultura, de la política, del periodismo, de los gremios me pasaban a ver cuando iban al sur. La mayoría de los presidentes de Chile pasó por acá. Se han tenido conversaciones muy interesantes», dice el exparlamentario.
La decisión de cerrar la casa y buscarle otro destino se tomó en familia.
«Esta es una casa muy grande, caben más de 50 personas, con un parque muy bonito pero la ciudad nos tiene rodeados. Dejó de tener vocación rural. Y para mantenerla bien como se hace se necesita un cerro de plata, es carísimo porque el parque está bien tenido. Estoy solo con mi mujer y un hijo en una casa enorme y hay que pensar en el futuro. La idea es desarrollar un proyecto que tenga sentido social y comunitario», dice.
¿Ya no podían mantenerla?
«Ya es imposible, para una persona común y corriente, que no tenga medios ni fortuna, es imposible vivir y mantener como corresponde esta casa y el parque. Hay que tener jardineros, arreglar las cosas que se echan a perder. Hay que buscar alternativas para su destino. Además de lo económico, hay que pensar en que le sirva a la comunidad».
¿Para dónde se fueron?
«Nos redujimos con mi mujer a una casa chica en Curicó, en (el sector residencial de) Zapallar. Estamos viviendo como corresponde a un matrimonio viejo de dos personas».
Comedor presidencial
Al cambiarse a una propiedad más pequeña, Cardemil cuenta que tuvieron que dejar ir muchas de sus cosas que juntaron en sus años de matrimonio. Se irán a remate -presencial y online- el próximo sábado 24 y domingo 25 de agosto en Qremate.cl (el catálogo está disponible en https://acortar.link/cVSdLg).
Lo más querido que saldrá a subasta es el comedor familiar para 14 personas de madera de nogal, de estilo renacimiento español, que tendrá una postura mínima de $15.000.000.
«No está intervenido, era el comedor de una familia maulina muy antigua que me lo vendió en 1976 cuando restauramos la casa. La sala del comedor se hizo a medida de la mesa», cuenta Cardemil.
¿Quiénes comieron ahí?
«Con Sebastián Piñera hacíamos reuniones allí. El general Pinochet de todas maneras, de repente pasaba a la casa, y varios otros presidentes de los que soy amigo, pero eran reunión en reserva. Michelle Bachelet, Ricardo Lagos…, han pasado todos los presidentes en general. Hemos almorzado o tomado un tecito. Espero que caiga en buenas manos y le den tanto cariño y buen uso como se los hemos dado la familia Cardemil Palacios».
Otra de las que considera una joya es un arca colonial española original.
«Es una verdadera reliquia, era de la familia Fernández Solar, ligada a Santa Teresa de Los Andes (Juanita Fernández Solar). Tiene los escudos de la familia. La compré sabiendo su origen hace muchas décadas en un remate», dice. La postura mínima es $10.000.000.
¿Les gustaba mucho buscar antigüedades?
«Cuando fui diputado por Santiago y hacía los puerta a puerta era una tragedia porque descubrí muchos artesanos. No me podían sacar de las tiendas de antigüedades. Se encuentran verdaderas reliquias que son únicas o que se les da valor cuando se restauran. Y también hay mucha artesanía popular. La casona parece museo».


