Alejandro Noemi y la fuerza del minero y su familia

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Se juegan el pellejo casi todos los días

Ex mandamás de Codelco agrega que los trabajadores generan amistades casi santas.

Cuando Alejandro Noemi tenía 12 años acompañó a su tío, Homero Callejas, a una mina cerca de Huasco. Al llegar vio que dos mineros se estaban golpeando con furia y le preguntó qué pasaba. Éste lo miró y le dijo «están peleando su amistad». Al ver que la duda se mantenía, le explicó»entre los mineros es común que pongan a prueba la amistad agarrándose a combos. Si alguien puede perdonar y ser amigo del otro, después de sufrir una golpiza, esa amistad durará para siempre», le dijo. Esta historia, que sólo pudo comprender cabalmente muchos años después, hoy la usa para graficar la fuerte unión que tienen los mineros, unos con otros.

Alejandro Noemí ya no es un niño, hoy tiene 68 años, entre 1990 y 1993 fue vicepresidente ejecutivo de Codelco y ahora es dueño, junto a algunos socios, de una mina subterránea cerca de Calama. Amplio conocedor del tema minero, Noemi fue uno de los pocos que no se sorprendió al saber que los 33 trabajadores atrapados en la mina San José estaban con vida. «Es gente que tiene un instinto de supervivencia extraordinario. Es increíble, una cosa única. Si se demoraban 15 días más y nadie les hubiera dado agua, igual aguantaban. Son sobrevivientes, son fuertes, son de otro nivel», asegura algo emocionado.

-¿Reaccionan siempre con tanta fuerza de grupo?

-Claro que sí, es que son como una gran familia. Son todos compadres y es algo especial porque mueren por el compadre. Siempre ayudan al más débil, al que se quedó encerrado en el cerro. Eso sucede a cada rato, pero teniendo al compadre al lado, todo pasa.

-¿La posibilidad latente de tener accidente fatales los une más?

-Por supuesto. Se juegan el pellejo casi todos los días, te guste o no.

-Eso no se da en otras profesiones.

-Nooo, en ninguna. En la mina hay una necesidad de sentirse protegido. Cuando uno entra, se siente necesitado de amigos y de protección.

-Las familias de los mineros también son muy unidas

-Por supuesto. Son achoclonados. Se juntan las esposas, ellos a tomar cerveza, veranean juntos. Generan amistades casi santas.

«En la mina hay una necesidad de sentirse protegido»

Alejandro Noemi

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