Escribió un largo post en el cual aseguró que ella dio el paso final
«La apoyamos todos como familia», decía Álvaro Ballero a LUN el pasado 30 de junio cuando se le preguntaba por el regreso de su esposa, Ludmila Ksenofontova, al patinaje, puntualmente en el espectáculo «Estrellas sobre hielo». El retorno de ella al trabajo parecía ser algo bueno para la pareja, pero, al parecer, fue el detonante de la ruptura, tras 17 años.
El pasado 26 de agosto, Ballero informó el término de su matrimonio. «Aquí no hubo engaño, pero los últimos años han sido tan difíciles que han afectado inevitablemente a la relación», escribió y agregó que no haría ningún comentario más, pero no cumplió.
Este lunes, Ballero utilizó nuevamente su cuenta de Instagram para referirse al tema y, de paso, aclarar la razón de la ruptura. «Estas semanas han sido terribles, el dolor más profundo que he sentido, para mí el matrimonio era para toda la vida, pero me equivoqué una y otra vez, estoy tratando de mejorar, ser mi mejor versión, pero lo veo difícil, no sé si podré serlo, sólo sé que mi familia era mi único motor y hoy está quebrada», detalló de entrada.
«No sé si saldré de este hoyo en el que estoy, debo hacerlo por mí y por los niños, pero me cuesta sacar la cabeza del agua, el pecho apretado todo el tiempo, me equivoqué con mi mujer, pero quiero que sepan que no fui yo quien dio el paso al lado, eso tampoco me hace mejor que ella, tampoco es cierto que no la dejaba trabajar como escriben sus seguidoras o especulan los medios, no fue así, es más este último tiempo le pedí que se reincorpore como profesional, y apoyé en cada momento», continuó Ballero.
En la parte final de su escrito expuso la razón: «Pero entró al circo, ese fue el inicio del fin, dicotómicamente el circo nos unió (en referencia a como se conocieron) y después nos separó. Amo a esa mujer por sobre todo en mi vida, pero debo ser fuerte y dejarla ir. Espero que el tiempo sane las heridas, aunque no lo sé, fueron 17 años, los más hermosos de mi vida, pero no bastó, fui un ser odioso y deprimido los últimos tres años, no pude salir de la mier… ahora a luchar no sé contra quién o quiénes, ahora me siento solo y debo saber cómo enfrentarlo. Ludmila es esta imagen, pura luz y brillo, pero la opaqué y esta es mi consecuencia. Me quedaré con esta imagen, con la de una mujer fuerte y resiliente, que siempre priorizó a sus hijos y los hizo felices. Gracias por estos 17 años. Gracias por ser el ser más increíble y luminoso que se topó con este ogro», cerró.


