Raúl y Ulises Campos quedaron en prisión preventiva
Peritajes indican que ambos podrían haber disparado contra los detectives.
Se tomaron de las manos, hicieron un círculo y oraron por Raúl y Ulises Campos, el chofer y el cargador de Ítalo Nolli, el hombre que mató a quemarropa a dos detectives el miércoles en San Bernardo.
«Ellos son hombres buenos, son personas de bien», decían tranquilos sus compañeros de iglesia en Puente Alto. Llegaron a las 9 de la mañana al tribunal de garantía de San Bernardo y esperaron las largas cuatro horas que duró la audiencia de formalización de cargos contra ellos y la ex pareja del «rambo chileno», Mercedes Vallade.
A las 13:30 comenzaron los gritos y la desesperación. La familia del hombre de 54 años y de su hijo de 20 salió de la sala del tribunal llorando y todos entendieron lo que había pasado.
El magistrado Felipe Prenafeta encontró razonables los argumentos de la Fiscalía Occidente y los dejó a todos en prisión. Es decir consideró que existían los antecedentes necesarios para imputarlos como autores del crimen del subcomisario Marcelo Morales y de la inspectora Karim Gallardo. Vallade quedó como encubridora del doble homicidio.
Los tres también quedaron formalizados por ser parte de una organización ilícita para el robo de cobre en el que Nolli era el líder.
Al saber todo eso, la veintena de fieles comenzaron a gritar contra la justicia y a reclamar por la medida. Incluso esperaron unos minutos la salida del carro celular de Gendarmería para aplaudirlos.
«Son una familia muy pegada a la iglesia. Él dona siempre mercadería, Ulises es parte de la pastoral y la esposa cocina en las mesas para los pobres. El sacerdote nos mandó un certificado donde da cuenta todo eso», explicó en la audiencia el defensor de ambos, Darío Pantoja.
Testimonio de detectiveEn la audiencia se conoció el testimonio del detective Esteban Tapia, herido en la balacera: «Él recuerda que le dice (a Nolli) que tienen que llevarlo detenido. Señala que frente a esto, el imputado desciende del vehículo casi en un salto y de inmediato extrae dos armas de fuego y que comienza a hacerles disparos. Él dice que fue el primero en recibir el impacto de bala que lo tiró al piso», relató el fiscal Sergio Soto.


