Anda mañoso Jotacé

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Pareciera que el rey de las mañanas televisivas quiere empezar a levantarse más tarde.

Algo le pasa a Julio César Rodríguez. En «Contigo en la mañana» suelta cada cierto tiempo que le queda poco en ese matinal, que en el acorazado mañanero de Chilevisión no lo valoran y que lo van a extrañar cuando se vaya.

Ignoro qué pasará por su cabecita, pero claramente está mandando una señal. Teorías puede haber muchas. Por ejemplo, que cada vez que ve la versión local de «Gran hermano»  (formato que le encanta) se arrepiente de la decisión (suya o de los jerarcas del canal, que no quieren «quemarlo» con más horas de pantalla) de no estar ahí, apuntalando a Diana Bolocco.

Cuesta imaginarse las mañanas sin el conductor que más atrinca a políticos, alcaldes, automovilistas indocumentados y arrendatarios morosos. A ricos y pobres si se pasan de caraduras. Es un coscorrón transversal que alegra a todos los que nacimos sin el gen de la sinvergüenzura.

A diferencia de lo que pasa en su competencia del 13, no se fija en el color político de su interlocutor para hacerle ver que está metiendo las patas hasta el cuello. Con respecto a su homólogo de Mega, nunca he visto a Rodríguez desanimado o resignado ante la injusticia o la mediocridad. No es de tirar la esponja.

A eso agréguele una velocidad mental usainboltiana al servicio del humor. Este jueves mostraban muchos postes de luz caídos en Batuco y Julio recordó que en materia de electricidad hay fuentes «de alta tensión, de baja tensión y de media… de la media embarradita que hay» .

¿Recuerda a Latife Soto? Es la vidente que saltó a la fama por no pisar el palito que le tendió Emilio Sutherland en «En su propia trampa», en un capítulo diseñado para poner en evidencia a «brujas» más cercanas al chamullo mundano que a los poderes sobrenaturales. Ella anda por estos días vaticinando, sin decir su nombre pero dando todas sus señas, que Jotacé se va del matinal de CHV.

Quizás el hombre que lo ha hecho todo en la televisión solamente quiere un reconocimiento, un cariñito. O tal vez un pequeño descanso luego de tantos años sometido a una frenética presión laboral. Sobre todo en estos tiempos de redes sociales. Entrevistó a Francisco Kaminski en «Podemos hablar» y lo fustigaron por no preguntarle por sus deudas y las acusaciones de estafa que penden sobre él. Si esas consultas hubieran salido al aire lo habrían criticado por desviar la conversación del tema que más le importaba a la gente, que era por qué miró para el lado teniendo junto a él a la preciosa Carla Jara. Yo conozco a mi gente.

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