El SAG tuvo que sacrificarlos para evitar la propagación de la enfermedad
Se trata de un mal que llegó al país en caballos ilegales traídos desde Argentina.
El temporal de críticas que este fin de semana enfrentó el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) tras una publicación en redes sociales que acusa a la institución de sacrificar innecesariamente un caballo enfermo, sirvió para develar el silencioso arribo de una nueva enfermedad animal a Chile.
Se trata de la anemia infecciosa equina, una afección de carácter viral y contagiosa, que actualmente no cuenta con tratamiento, ni cura, por lo que representa una grave amenaza para la salud caballos, asnos y mulas.
Según cuenta Marcela Cárcamo, médica veterinaria de la Universidad de Los Andes, «esta enfermedad fue descrita por primera vez en Francia, en 1843, pero hoy se encuentra en casi todo el mundo». En América Latina tiene una mayor prevalencia en Argentina, Brasil y Colombia, donde presenta una alta mortalidad. Sobre la forma de contagio, cuenta que puede ocurrir de varias formas.
«Una es la transmisión vertical, es decir de la madre al feto durante la gestación. Otra es a través de insectos picadores, como las moscas de la familia Tabanidae, que pueden transportar el virus sin desarrollarlo en su interior».
Carreras culposas
Esas son las formas de contagio en la naturaleza, porque en el caso de los animales domésticos la principal responsable de su propagación es la gran cantidad de transfusiones de sangre que se realizan con equipos contaminados con el virus.
Así lo corrobora Carlos Orellana, jefe de la División de Protección Pecuaria del SAG, quien detalla que «en los últimos seis meses se han muestreado 5.300 animales y sacrificado 95 caballos». Además, hay 48 predios en cuarentena.
Cuenta que en nuestro territorio la enfermedad se ha presentado principalmente en animales que participan en carreras, ya sea a la chilena o en hipódromos.
«La mayoría de los contagios en Chile son provocados por médicos que solo se preocupan de que los caballos corran, descuidando los procedimientos de seguridad mínimos», lamenta el funcionario del SAG.
Sobre los síntomas, el doctor Enrique Pinto, académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile, explica que los signos clínicos no son siempre los mismos.
«Tiene una forma aguda, poco frecuente, pero que mata rápidamente con fiebre alta, letargo, debilidad, signos de ictericia, edema y muerte súbita. Todo en apenas unas horas».
Por otro lado, también tiene una forma crónica, en que los veterinarios logran un control parcial, presentando cuadros intermitentes de fiebre y pérdida progresiva de la condición corporal producto de la anemia».
Finalmente, dice Pinto, «hay una forma subclínica, en que el animal no presenta sintomatología, pero es portador y por lo tanto, tiene la posibilidad de diseminar el virus en forma permanente». Eso ocurre en la zona donde es endémica esta peligrosa enfermedad.
Una de las cosas en que los tres veterinarios coinciden y destacan, es que la anemia infecciosa no es una enfermedad zoonótica, o sea no se transmite a los seres humanos. Otra, es la necesidad de sacrificar los animales infectados, cuando está en peligro la salubridad animal de nuestro país.


