Se reconcilió con su regalona pero el público las pifió a ambas
La pifiadera monumental que recibió su hija la noche del viernes conmovió a Anita Alvarado. Por eso, anoche dejó de lado la molestia porque su primogénita se fue a vivir con Pablo Schilling y corrió a San Felipe para apoyarla en la animación del Festival de la Canción de esa ciudad.
Desgraciadamente, el público ya está algo cansado de estas peleas y reencuentros con tufillo a tongo, por lo que castigó a ambas con sonoros abucheos, pese a los esfuerzos pateros de Schilling, que anunció al respetable: «Les quiero pedir un aplauso para una persona muy especial para mí y para Angie. ¡Que pase mi suegra linda!».
Tras la presentación, Anita se adueñó del escenario y micrófono en mano intentó calmar la ola de pifias en su contra. «Yo les voy a explicar, si se callan, por qué estoy acá» gritaba la mamá de Angie en un intento desesperado por llegar al corazón del público.
Pero ni siquiera las súplicas lograron calmar a la enardecida multitud sanfelipeña. «Fuera, fuera» insistía la galería. Angie por su parte, miraba a su mamá con cara de signo de interrogación.
«Ayer, yo estaba en el sur y me enteré de la gran pifiadera que le hicieron a mi niña. Ella no lo merece, es joven y por favor, ella es chilena igual que ustedes. Sólo les pido que le den una oportunidad a mi hija» terminó Anita antes de retirarse sin lograr su objetivo de volcar a la gente a favor de su hija.
De hecho, antes que ella llegara los gritos en contra de Angie y Schilling eran menos ruidosos que el viernes, pero se acrecentaron con la intervención de la Alvarado.
Pese al traspié, la dupla de pololos-animadores sigue aprovechando su minuto de fama, ya que el viernes, tras cerrar el show en San Felipe, fueron a Valparaíso a animar una discoteque y ayer en la tarde hicieron una sesión de fotos para la revista «En Portada».
Quedaron tan cansados y hambrientos que se dieron un tiempo para comer y dormir una reponedora siesta antes de conducir la segunda noche de festival en San Felipe, la que anoche cerraba La Noche, luego de las actuaciones de Los Jaivas y Bombo Fica.


