Para la cruda serie Aquellos destinados a morir, que está en Diamond Films+
Interpreta a Vespasiano, quien reorganizó Roma tras años de caos. Historiador dice que el inglés lo interpreta muy bien a nivel humano.
‘No es cirugía cerebral, no hay nada difícil', asegura Anthony Hopkins (87) cuando le preguntan sobre cómo consigue hacer sus escenas. El gran actor inglés encabeza el elenco de la serie ‘Aquellos destinados a morir' (‘Those about to die'), una producción ambientada en Roma del siglo I, en una época en que el imperio intenta rearmarse tras los años desastrosos de Calígula y Nerón. Desde el domingo es posible verla desde la plataforma Prime Video, suscribiéndose a Diamond Films (3.490 pesos).
Volviendo a Anthony Hopkins, interpreta al emperador Vespasiano y afirma que una escena muy aplaudida, ‘no fue grabada en tantas tomas'. El director Roland Emmerich (‘El día de la independencia') encontró de inmediato lo que esperaba de la escena.
‘La elección de Hopkins es buenísima porque retrata muy bien a Vespasiano a nivel humano', afirma Sergio Vergara, historiador del mundo antiguo que mantiene el Instagram SPQR, dedicado a Roma. Meses antes de que la serie fuera estrenada en Chile, la bajó de un sitio de internet y la ha visto ‘varias veces'.
¿Y por qué el actor representa bien al emperador?
‘Vespasiano no era alguien de tantas capas, más bien era un hombre de acción, práctico. Provenía de una familia modesta, su abuelo era centurión y estaba curtido por las batallas. Todo eso lo demuestra muy bien Hopkins'.
Vergara explica que Vespasiano es uno de los mejores gobernantes de Roma, pues superó las guerras civiles que desangraron por décadas al imperio, terminó con lo que se conoció como el año de los cuatro emperadores, consolidó una sucesión sin conflictos y planificó algo espectacular para la ciudad: el gran coliseo.
La explicación de esta mega obra se origina en sucesos traumáticos. Tras el incendio de Roma, en el año 64, Nerón descartó reconstruir los barrios destruidos y eligió levantar un gran palacio en su honor. Cuatro años después se suicidó y vino una época caótica que fue terminada por Vespasiano, un general que decidió destruir el palacio de su antecesor y construir en el mismo lugar el gran coliseo para diversión del pueblo.
‘El emperador decide hacerle un regalo al pueblo de Roma para demostrar que trabaja en favor de las personas. Vespasiano fue un gran estadista. Oficializó el modelo administrativo imperial y terminó con la farsa del supuesto gobierno en conjunto con el senado', explica Vergara.
El historiador Paulo Donoso, académico de la U. Católica de Valparaíso, añade que para volver a ordenar el imperio, Vespasiano ‘opta por impulsar las grandes obras de ingeniería y obras públicas: se construyeron nuevos caminos que unían a Roma con el sur de Italia, acueductos y el Anfiteatro Flavio, que hoy conocemos como coliseo, que comenzó a construirse al final de su reinado'.
Donoso relata que el soberano no alcanza a ver el final de su obra. ‘Fue inaugurado por su hijo Tito, su sucesor imperial', asegura.


