Un economista, un experto en estrategia corporativa y un abogado analizan la decisión de irse del país
Es potente, porque son cadenas grandes, las más antiguas de Chile en el rubro, dice Carlos Espinosa Dahms.
A 32 años de abrir su primer local en Chile, Telepizza, marca española de pizzerías, abandona el país. A través de un comunicado la empresa Food Delivery Brands (FDB), controladora de la franquicia de Telepizza y Pizza Hut, anunció la noche de este miércoles el cierre inmediato de sus operaciones en el país.
«Pese a haber hecho todos los esfuerzos posibles para sostener la operación de la compañía, se ha tomado la difícil decisión de proceder al cierre de todas sus operaciones bajo las marcas Telepizza y Pizza Hut en Chile, junto con solicitar la liquidación de la compañía ante los tribunales competentes», informaron en el escrito.
La compañía agregó que el cierre se debe a que el negocio se ha visto afectado por las consecuencias de un complejo entorno económico, competitivo y financiero. «Esto ha obligado al Grupo FDB a tomar la decisión de concentrarse en sus operaciones en Europa».
En concreto, las perdidas desde el año 2020 fueron de más de 70 millones de euros. La medida impacta a más de 100 locales entre ambas cadenas de pizzerías y a cerca de 1.400 personas que quedarán cesantes.
«La decisión de solicitar la liquidación voluntaria de la compañía es el camino más responsable para preservar, en la mayor medida posible, los derechos de los trabajadores y del resto de partes afectadas por este proceso. La compañía agradece a los consumidores la confianza depositada y a todos sus trabajadores su dedicación y esfuerzo durante todo este tiempo», dijo la compañía.
Impacto
Tras el anuncio, la despedida de las icónicas pizzerías fue trending topic y los usuarios de redes sociales hicieron sus evaluaciones, resaltando la baja en la calidad de los productos. Para los expertos, la medida impacta. «Es potente, porque son cadenas grandes, las más antiguas de Chile en el rubro», comenta Carlos Espinosa Dahms, director de Petra Group y experto en estrategia corporativa.
«La principal razón de la salida del grupo FDB es porque no fueron capaces de adaptarse a la transformación que ha ido viviendo el mercado en los últimos años. No lograron adaptarse al entorno competitivo que tenían. Se quedan los que tienen espalda, los que fueron capaces de optimizar los procesos operacionales para disminuir los costos y, por ende, poder ofrecer un mejor precio», opina Espinosa.
Un ejemplo, dice, es que en el último año la oferta de locales físicos de pizza aumentó en un 105%. De hecho, la cadena de pizzas Melt anunció en noviembre que abriría más locales.
Otro punto que destaca el experto es la irrupción de las plataformas de delivery.
«Las opciones de consumo que hoy ofrecen las plataformas de delivery son una locura. La pizza no es lo único que llega a la casa como antes. Esto cambia las preferencias del consumidor. Tienes opciones más económicas y un producto igual o mejor. Las plataformas de delivery vinieron a fragmentar aún más la oferta». Por último, Carlos Espinosa reflexiona sobre la adaptación al consumidor. «¿Estamos interpretando correctamente los cambios en los hábitos y expectativas de consumo? El crecimiento del delivery y la preferencia por opciones más saludables han transformado por completo el panorama competitivo».
Para Jorge Berríos, economista y director académico del diplomado en Finanzas de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, lo ocurrido con las pizzerías es parte del ajuste normal que tienen estos negocios, que son de franquicia. «Una franquicia es el derecho a usar una marca y por el cual se tiene que pagar. La franquicia muchas veces tiene costos muy altos. Cualquier empresa que no tiene rentabilidad y no puede seguir, tiene que cerrar. En este caso, el sector está muy diversificado, hay mucha volatibilidad, hay mucha competencia y las pérdidas eran muy grandes».
Efecto
El abogado Mario Espinosa, director legal de Grupo Defensa.cl, explica que la ley de insolvencia contempla que cuando una empresa quiere cerrar operaciones y que ese cierre sea de manera ordenada puede recurrir a un procedimiento judicial que se llama liquidación voluntaria.
«En la liquidación voluntaria la empresa tiene que indicar cuáles son los bienes y activos que tiene para entregar y, además, cuáles son las deudas, todos los acreedores. Luego, los bienes entregados se rematan para pagar las deudas hasta donde alcance», explica.
Tras presentar el trámite al tribunal civil, se dicta una resolución de liquidación, que tiene un efecto respecto a los trabajadores y es que pone término a todos los contratos de trabajo. «El liquidador, que es el que toma el control de la empresa que se liquida, tiene una obligación de entregarles a los trabajadores un proyecto de finiquito que no puede contemplar ninguna disminución de sus derechos laborales. Si el trabajador lo acepta, se le va a pagar con los primeros fondos disponibles, porque tienen preferencia. Es decir, los primeros dineros que vayan ingresando con el remate de los bienes, serán para pagar a los trabajadores. Es un proceso más rápido», agrega el abogado.
Además de un cierre ordenado, este proceso tiene como objetivo extinguir las deudas de la empresa. «A término del proceso, las deudas que no se alcanzan a cubrir se extinguen. Hay un sacrificio patrimonial para la empresa, porque debe entregar todo, pero termina sin deudas».


