Todos son extranjeros, tres anduvieron en Chile, pero ninguno avisó a la Onemi
Las predicciones hablaban de un castigo divino para un país de Sudamérica flanqueado por agua. Clamaron misericordia.
La extensa barba llena de rulos del doctor David Owuor, presentado así ante el mundo por sus seguidores, puede distraer la atención de quienes escuchan sus profecías. Este keniano dice recibir visiones de Dios y cuando estuvo en Chile, la última semana de enero del 2009, lanzó una dura advertencia durante su prédica: «Vengo llegando a Chile. Veo un juicio del Señor. Yo veo la ira de Dios derramada aquí. Antes del tsunami de Asia yo vi al ángel de Dios, del Señor. Antes de Katrina yo vi al ángel del Señor. Esta vez también veo al ángel del Señor. Escúchame, mi Chile, yo veo la ira de Dios derramada en esta tierra», exclamó Owuor hace poco más de un año, con una túnica blanca y sobre un escenario al que lo invitó la iglesia Red Belén, en Pudahuel.
Alejandro Cruz es pastor de ese movimiento evangélico y ayer recordó que Owuor, un supuesto genetista que dejó la medicina para predicar, estuvo en Concepción durante su visita y anunció en Hualpén que la Tierra se sacudiría. «Él ayuna mucho. Dios le dijo que viniera a Chile a entregar un mensaje de arrepentimiento», dice.
Pero las profecías sobre el terremoto 8.8 del 27 de febrero, rastreadas en videos publicados justo después de esa fecha en Youtube, provienen también de otros peculiares anacoretas, como K.D. Collins, predicador de la iglesia Harvest Army, metida en el corazón del Bronx, en Nueva York, Estados Unidos.
Medio calvo y de voz rasposa, el profeta neoyorquino, de elegante terno a rayas, el 14 de febrero pasado dijo ante sus fieles, y con un coro de chicas de piel bien morena a sus espaldas, que «el Señor revela. Amén. Un terremoto va a golpear Sudamérica. Argentina y lugares que lo rodean. Una mujer llamará a un resurgimiento. Si hay un arrepentimiento nacional esto puede evitarse. Se aproxima un terremoto apocalíptico en Sudamérica».
El tercer gurú es nigeriano. Se llama TB Joshua y en su templo, ante una multitud, mientras era grabado por Emmanuel.tv anunció, el 17 de enero del 2010, lo siguiente: «Oremos por la nación sobre la que caerá un desastre natural. Habrá un terremoto. Serán dos países aparte de Haití. El país está muy cerca del mar. El terremoto se llevará muchas vidas. Veo el mar subiendo. Se alzará y entrará a las ciudades. Mucha gente quedará atrapada».
En Panamá, un pastor evangélico llamado Edwin Álvarez, a quien llaman apóstol, dio otro augurio del sismo: «Habrá muchos desórdenes naturales este año. En nuestro continente habrá desde terremotos a erupciones volcánicas».
Otro anuncio provino del mexicano Aaron Barrientos. El profeta azteca estuvo en Temuco el 5 de febrero de este año. La audiencia era mezquina con él, pero igual entregó su oráculo: «Hermanos, escúchenme, van a sacudir su nación. Esta nación va a temblar». Pidió misericordia de rodillas.
Y John Harris estuvo en Arica en diciembre del 2009. Ante una asamblea de cristianos habló de su visión. «Un terremoto muy grande va a golpear Chile, amén; este es un terremoto que no se puede revertir, pero me dijo que Él va a cuidar a su pueblo», anticipó.
Para revisar el aluvión de anuncios hay que poner en Youtube «Chile Earthquake Prophecy», aunque en ellas los místicos dejan dos grandes dudas. Una: ¿por qué diablos publicaron sus videoprofecías del 28 de febrero en adelante? Y dos: ¿por qué a ninguno se le ocurrió avisar a la Onemi o al Shoa?


