Richard Andrews, consultor de emergencias de California, vino a ver la destrucción
Uno esperaba miles de muertos, por la gran destrucción, pero la gente supo qué hacer, dice.
Cuando Richard Andrews se enteró que en Chile había ocurrido un terremoto de 8.8 grados Richter, no lo pensó dos veces y decidió viajar desde California, Estados Unidos, hasta el lugar del epicentro.
Con 25 años de experiencia, este consultor estadounidense experto en manejo de emergencias y ex director ejecutivo de la Comisión de Seguridad Sísmica de California, ha estado en tormentas, disturbios, en el terremoto de Northridge en 1994 y en varias inundaciones de California. Por ende, no podía dejar pasar el desastre del sur.
«Vine a comienzos de marzo y estuve recorriendo Dichato, Concepción, Talcahuano, y otras localidades más pequeñas. Quedé sorprendido por el gran nivel de daño y destrucción que hubo, versus la baja tasa de pérdidas humanas. Uno esperaba encontrar miles de muertos, pero la gente sabía que hacer. No estaban esperando una alerta formal, sino que instintivamente respondieron adecuadamente. Gracias a eso la pérdida de vidas humanas fue menor de lo esperado», cuenta Andrews, luego de participar en el seminario «Los temas de 2010: Chile en reconstrucción», de Expansiva UDP y Libertad y Desarrollo.
-¿Qué tiene este terremoto que llama la atención en el extranjero?
-Además de la magnitud poco común, los expertos están absolutamente fascinados por la baja tasa de mortalidad y vienen a aprender qué es lo que Chile ha hecho bien. Si bien hubo daños, la cantidad de edificios que resistieron la fuerza de este tremendo terremoto, es enorme. Entonces la fascinación radica en cuáles son las lecciones que los demás pueden aprender de Chile acerca de cómo construir para protegernos de un terremoto de esta magnitud. Si algo así pasara en California la cantidad de vidas pérdidas y de edificios colapsados, sería mucho más elevado.
-¿Por qué?
-Tenemos muchos edificios de antigua data, tenemos fallas que pasan justo por las zonas más pobladas de San Francisco y Los Angeles. Hay muchos sistemas de carreteras, de aguas, de gas natural que cruzan esas fallas y que se romperían en un terremoto.
-Acá hubo críticas por la falta de alerta.
-Sí, pero en cualquier parte es muy difícil poder hacer llegar información a la gente en 20 ó 30 minutos. Hay que rescatar que la gente sabía qué hacer. La ausencia de este terremoto en las noticias internacionales es testimonio de la eficacia de la respuesta del gobierno y el pueblo de Chile. Entre los expertos a nivel mundial hay una admiración por la manera en que se enfrentó.
-532 muertos y 98 desaparecidos, según la cifra oficial, es lo que asombra a los extranjeros.
-Los desafíos»La fortaleza está en los gobiernos locales»
Después del terremoto de California en 1994, se aplicaron varias medidas que, según Andrews, podrían ayudar en Chile. «Nuestro sistema de emergencia esta fuertemente descentralizado. La fortaleza está en los gobiernos locales, ya que es inevitable que la autoridad central tarde en llegar. Eso pasa acá y en todas partes. También recalcamos la importancia de la preparación local y la distribución de recursos. Mejoramos las normas de construcción. Es fundamental que escuelas, hospitales y bomberos no se instalen en las zonas costeras», plantea.


