Todo el peluseo del Team Chile en la misma embarcación con las enormes delegaciones de Canadá y China
Breve en televisión, pero larga y memorable en su recorrido. Así fue la presentación nacional en la espectacular ceremonia inaugural de los Trigésimos Terceros Juegos Olímpicos de la era moderna.
«Llueve sobre la ciudad». El hit de Los Bunkers se escucha en una parte del divertido live en Instagram del rider Mauricio Molina a bordo de la embarcación que transporta a 21 de los 48 deportistas del Team Chile, más los entrenadores y oficiales, durante los seis kilómetros del recorrido que atraviesa el río Sena, desde el Puente de Austerlitz hasta la plaza del Trocadero. Así vive la majestuosa ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos Paris 2024.
La ubicación de Chile en el barco es llamativa, junto a la pequeña comitiva de la República Centroafricana justo en el medio de dos delegaciones enormes: la de Canadá en la proa y la de China en la popa. ¿Resultado? Muchos alucinaron con que parecía un barco sándwich.
Aunque los abanderados son el tenista Nicolás Jarry y la remera Antonia Abraham, es otro el que se roba el show: Nicolás Massú, justo a pocas semanas de que se cumplan 20 años de su doble gesta olímpica en Atenas. Al final de la transmisión de Molina, este le pide «una palabra». el viñamarino se lanza con su frase de guerra, adaptada a los tiempos: «Aún con la lluvia, nada es imposible».
La lluvia sí causó estragos, sobre todo cuando en medio de la ceremonia se largó con todo, empapando a los deportistas. Algunos precavidos iban con impermeables de plástico. «Lo bueno es que estamos sequitos», se escucha bromear a alguien. «Su neumonía piola», suelta otro. Cuando asoma la imponente Torre Eiffel, que está a pocos metros de donde deben desembarcar, el asombro crece y también la adrenalina. «¿Ya se acabó? No nos vamos ni.». El resto de la frase se completa solo.
«La verdad es que la pasamos súper bien, es la primera vez que se vive una inauguración de esta manera, el poder cruzar el Sena fue maravilloso. Creo que todos lo disfrutamos muchísimo. Y más con la forma particular del Team Chile jajajá. Intentamos desordenarnos lo que más podíamos. La lluvia no apagó el fuego ni la llama de querer pasarlo bien. Intentando gritar los ceacheí por todos lados. Cada vez que veíamos una bandera chilena queríamos que esas personas que es- taban con ellas sintieran la energía que estábamos dando», cuenta el judoca Thomas Briceño, aún eufórico.
¿Con tanto peluseo no se molestaron los chinos o canadienses, Thomas?
«La verdad, los chinos súper desordenados estuvieron gritando todo el rato, como haciendo una mini competencia con nosotros. Y eran más que los pokemones jajajá. Los canadienses no. Ellos estuvieron más ordenados, eran hartos también, pero súper ordenados».
«Estuvo tremendo. Fue maravilloso», destaca Molina. «Fue una tarde para nunca olvidar».
¿Y hasta entrevistó a Massú, Mauricio?
«No lo conocía en persona. Un placer compartir en esta hermosa inauguración con el doble medallista de oro olímpico».
Sin duda, una jornada que permanecerá imborrable en la retina de estos 21 deportistas chilenos, varios de ellos debutantes en lides olímpicas, y que algún día contarán que tuvieron la suerte de desfilar en un barco sobre las aguas del río Sena, mientras millones de personas, entre residentes y turistas, trataban de acercarse lo máximo posible hacia alguno de los puentes que bordeaba el recorrido.
Miles de policías y militares, fusiles en mano, estaban custodiando celosamente cada centímetro colindante al paso de las 205 delegaciones, donde Grecia, como es tradicional, abrió el desfile, y lo cerró Francia, como anfitriona.


