Toman desechos textiles y los convierten en un material similar a la lana
¿Su objetivo? Darle una salida sostenible aprendas que terminan en la basura.
Ecocitex nació como una extensión del trabajo que Rosario Hevia y su socia, Daniela Eijo, ya hacían en Travieso, su tienda de economía circular de ropa infantil. «Recibimos la ropa de nuestros clientes, les damos puntos de descuento y luego buscamos el mejor uso posible a cada prenda», detalla Hevia.
Sin embargo, pronto enfrentaron un problema: «Nos quedaba mucha ropa en mal estado, que no podíamos vender ni donar, y no existía una solución real para eso».
Tras buscar opciones en municipalidades, puntos limpios e incluso en el Ministerio del Medio Ambiente, constataron en 2019 «que la ropa en mal estado se camuflaba entre la buena, se quemaba o terminaba en vertederos como en Alto Hospicio».
Entonces buscaron una solución propia. «Empezamos en enero de 2020 y desde entonces reciclamos mecánicamente la ropa, la desmenuzamos, la convertimos en un nuevo hilado y con eso fabricamos mantas, bananos, carteras o mochilas, todo sin usar agua ni tinturas», detalla. El resultado es un proceso que reduce la huella de carbono y devuelve valor a materiales que, de otro modo, habrían terminado en la basura. «Nuestro objetivo siempre ha sido el mismo: encontrar una salida real y sostenible al desecho textil en Chile».
¿La ropa que ustedes reciclan la convierten en ropa nueva?
«No, no tenemos ropa nueva. Es un proceso de reciclaje mecánico y el hilado que surge es más similar a una lana. Con él podemos hacer gorros, bucket hats y otras cosas, pero no llegamos a un hilado tan fino».
¿Cómo ha cambiado para ustedes desde que se impulsó la Ley REP?
«Todavía no cambia mucho, porque la Ley REP que incluye los desechos textiles todavía no se está fiscalizando ni se ha fijado una cuota a las empresas para hacerse cargo. Apenas se acaba de incorporar el textil. Lo importante es que ya empezamos a pensar en hacernos cargo, pero aún vienen pasos: fijación de metas, consulta ciudadana y más, antes de que se empiece a fiscalizar».
¿Cree que vamos por el camino correcto?
«Estamos avanzando, pero falta mucho por recorrer. Es un muy buen comienzo, aunque la preocupación es cuánto tiempo va a pasar antes de la fiscalización. Y eso depende mucho del escenario político: qué gobierno salga y si prioriza este tema o lo deja en segundo plano. Todavía no hay claridad de cuándo se llegará a un punto en que se fiscalice realmente el desecho textil».
¿Cuál ha sido el principal desafío de su empresa?
«Reciclar en Chile con un proceso mecánico real y sostenible es caro. Y muchas veces las personas, las empresas o el gobierno no están dispuestos a pagar. Hay una disposición a pagar baja en comparación al volumen del problema. Muchas empresas cotizan con nosotros para reciclar uniformes dados de baja o por cambio de logos, pero al ver que cobramos por el servicio, prefieren alternativas más baratas, que muchas veces son botar la ropa en vertederos».


