Tener una casa fuera de regla equivale, en la práctica, a tener una vivienda ilegal, advierte
Sistema abre una fuente de ingresos para profesionales y facilita el acceso a trámites complejos para los usuarios.
Regularizar una vivienda en Chile se ha convertido en un trámite que muchos propietarios postergan durante años. No siempre se trata de desinterés: en muchos casos, el problema surge por la complejidad del proceso, la falta de información clara y la dificultad para acceder a un profesional que explique, con precisión, cuánto cuesta y qué pasos exige la normativa municipal.
Esa zona gris ha dejado a cientos de familias con casas fuera de regla, expuestas a sanciones, pero también a riesgos estructurales que suelen pasar inadvertidos.
Con la idea de ordenar ese laberinto administrativo el arquitecto Diego Salinas (45) creó Apparq.cl, plataforma digital que conecta a propietarios con arquitectos y, al mismo tiempo, simplifica los trámites municipales asociados a la regularización de viviendas y proyectos de arquitectura. Su propuesta, dice, intenta responder a dos problemas: la falta de mecanismos claros para contratar servicios profesionales en este ámbito y la informalidad en la construcción.
«Tener una casa fuera de regla equivale, en la práctica, a tener una vivienda ilegal. Se trata de una construcción que no cumple con la normativa vigente: eso implica riesgos de incendio, fugas de gas o incluso derrumbes. Hay casos en que las obras cumplen con estándares adecuados, pero también existen otras que no. Cuando una vivienda está regularizada, la seguridad aumenta, porque la instalación eléctrica responde a normas técnicas y la estructura también», sostiene.
Oportunidad profesional
En esa línea, Salinas apunta a otro problema que afecta la relación entre clientes y profesionales de la arquitectura y construcción: la falta de claridad en los presupuestos. Según explica, cuando una persona solicita una cotización a un arquitecto, el proceso suele volverse extenso y poco transparente. «Si alguien quiere regularizar una propiedad en Quinta Normal, por ejemplo, el arquitecto suele realizar muchas preguntas como el tipo de material, la existencia de permisos y la ubicación geográfica, entre otros antecedentes. Eso vuelve el proceso poco ágil para el usuario», comenta.
Apparq.cl incorpora un cotizador en línea que entrega un valor estimado en una etapa inicial. La idea es ayudar a quienes desean conocer una estimación de precio antes de tomar decisiones más definitivas. «Hay usuarios que solo quieren cotizar y dejar la ejecución para más adelante, cuando dispongan del presupuesto. Por eso desarrollamos este cotizador online, que simplifica la primera etapa del proceso. Con tres datos básicos, el sistema entrega un valor referencial», destaca Salinas.
¿Cómo se determina ese precio?
«Aunque se trata de un proceso automatizado, el valor nace de un estudio exhaustivo y permanente de los costos en distintas zonas del país; no solo en Santiago, también en regiones. Existen diferencias, pero el sistema logra establecer un rango que refleja la realidad del mercado».
El sistema ofrece distintos servicios vinculados a la vivienda. Entre ellos figura la regularización bajo la llamada «Ley del Mono», mecanismo que permite poner al día construcciones levantadas sin permiso o sin recepción final. También contempla procesos de regularización y recepción definitiva, ampliaciones, obras nuevas y la elaboración de informes técnicos que entregan un diagnóstico profesional del estado real de una propiedad.
Oportunidad laboral
La plataforma ya cuenta con cerca de 100 arquitectos inscritos; cada uno paga una comisión del 20% por trabajo realizado dentro del sistema. Salinas explica el modelo con énfasis en la autonomía laboral: «Al estar inscritos, tienen la posibilidad de recibir un trabajo que la plataforma asigna según su ubicación. Es una forma de obtener ingresos sin necesidad de salir a buscar clientes de manera permanente. Para muchos arquitectos, representa una fuente relevante de ingresos».
¿Qué ingresos recibe un arquitecto por cada trámite?
«En el caso de una ampliación de hasta 50 metros cuadrados, el valor total alcanza los $799.747. De ese monto, el arquitecto recibe $639.797. Es el valor más bajo dentro de ese tipo de trámite. En un informe técnico, cuyo costo llega a $239.924, el profesional obtiene $191.939».
A ello añade un elemento clave del sistema: su flexibilidad. «El arquitecto puede asumir los trámites que estime convenientes. La plataforma le permite pausar su disponibilidad o retomarla según su carga de trabajo. De ese modo, administra su tiempo y la cantidad de proyectos que decide aceptar».
¿Cómo se asignan los arquitectos a cada caso?
«El cliente cotiza en una comuna determinada y selecciona el tipo de trámite. El sistema le asigna un arquitecto o le presenta varias opciones. En ese punto puede elegir según ubicación y experiencia. Algunos profesionales se especializan en obra nueva, mientras otros tienen mayor experiencia en ampliaciones o regularizaciones municipales».
«Hay usuarios que solo quieren cotizar y dejar la ejecución para más adelante, cuando dispongan del presupuesto. Por eso desarrollamos este cotizador online», Diego Salinas


