Exposición de Claudio Correa en la Galería Gabriela Mistral
El autor ofrece una muestra inspirada en su trabajo con internos de un centro de rehabilitación masculina.
Claudio Correa confiesa que le habría gustado ser periodista, ojalá en el ámbito del periodismo Gonzo, es decir, implicándose en el caso hasta convertirse en un personaje más de la historia. Por eso, dice, suele crear proyectos artísticos que lo llevan a estar «en contacto directo con la noticia y con el peligro».
Uno de esos proyectos es Agencia intermediaria , exposición que se inaugura pasado mañana en la Galería Gabriela Mistral (Alameda 1381) y en la que el autor ofrece piezas inspiradas en el trabajo que ha desarrollado en Valdivia con internos de un centro de rehabilitación masculina dependiente del Sename.
El artista, en efecto, ha pasado los dos últimos años impartiendo talleres de escritura y retrato para jóvenes reclusos que, en algunos casos, están casi completamente aislados del mundo. De esa actividad surgieron las obras gráficas y la instalación objetual que integran su nueva muestra.
«Primero invité a estos muchachos a hacer autorretratos con la herramienta policial llamada Identikit, y después les pedí que hicieran afiches dirigidos a sus seres queridos. Uno hizo uno donde le pedía a su ex polola que siguieran siendo amigos, y otro hizo uno donde le pedía a su mamá que lo llamara, después de ocho años sin verse», explica Correa.
«Estos afiches fueron colocados en espacios públicos de Valdivia y de Osorno, en puntos donde los internos creían que podían ser vistos por sus seres queridos. Los pósters llevaban un breve texto que aludía a las relaciones que deseaban restablecer, junto con un número de teléfono celular con buzón de voz donde los interesados podían dejar mensajes», agrega el expositor.
El montaje que se inaugura pasado mañana incluye las creaciones gráficas de dos de los jóvenes reclusos, pero también contiene una gran instalación en la que es posible escuchar versiones editadas de algunos de los mensajes dejados en los buzones de voz.
Ese trabajo, que ocupa buena parte de la Sala 2 de la galería, está integrado por doscientas radios portátiles que fueron dispuestas en un gran panel curvo. Al desplazarse entre los extremos de ese semicírculo, el espectador puede escuchar grabaciones de confusas frases de apoyo emitidas por personas anónimas que, pese a sus buenas intenciones, entregan afirmaciones contradictorias.
«En este conjunto de radios se ve cómo las personas que depositaron sus palabras en el buzón de voz empiezan a cambiar de opinión, a medida que hablan, para terminar diciendo todo lo contrario de lo que expresaron al principio. Es algo casi divertido, y que refleja las contradicciones en que caen las personas cuando quieren dar un consejo relacionado con la rehabilitación», comenta el artista.
-¿Tu instalación incluye mensajes dejados por las personas a las que los reclusos querían ubicar?
-No, eso es de ellos nomás, corresponde a su intimidad. En el fondo, estos afiches pegados en Valvidia y Osorno funcionaron como una especie de facebook análogo, porque sirvieron para superar una imposibilidad de tener contacto directo. Es una dificultad que para muchas personas es virtual, pero que para estos jóvenes constituye un problema muy concreto.
Canción subterránea
La exposición «Agencia intermediaria» es la segunda parte de un proyecto que Claudio Correa inició el año pasado con las obras que exhibió en el Museo de Arte Contemporáneo de la Quinta Normal, en el contexto de la muestra colectiva «El terremoto de Chile».
En esa ocasión, el autor intervino tres alcantarillas con parlantes que emitían la canción «Quiero ser libre», del grupo español Los Chichos, interpretada por jóvenes presidiarios del Centro de Rehabilitación Conductual de Valdivia.


