Catalina Martin disfruta del variado casino y alimenta ardillas
Después de sus cursos ha jugado frisbee con sus colegas, y visita museos dentro de la misma prestigiosa universidad en Massachusetts.
En internet abundan comparaciones que los grandes y antiguos edificios en la Universidad de Harvard, en Massachusetts (EE.UU.), se parecen al gótico y ficcionado colegio Hogwarts de Harry Potter, sólo que lleno de áreas verdes. ¿Cómo es vivir en este prestigioso campus? Catalina Martin, actriz chilena, actualmente reside allí pues es profesora de actuación para adolescentes en un campamento de verano de seis semanas organizado por la escuela de cine New York Film Academy. La intérprete (@catalina_martin_art en Instagram) vive en un departamento en uno de los edificios residenciales de Harvard que rodean el plantel.
Corridas con animales.
«Me despierto a eso de las 7 AM, y salgo a correr o caminar por el mismo campus o en las zonas cercanas como el río Charles, y hago ejercicios de estiramiento. Yo amo a los animales y en el río hay muchos patos, les doy de comer a veces. Cruzan la calle en fila y todos los autos paran, sin necesidad de un policía o un semáforo.
Todos los días, a veces dos veces, voy a ver a unas ardillas al Harvard Yard, el gran parque que hay acá, pero hay en todas las plazas y zonas verdes. Del casino saco cajitas de mantequilla de maní para darles, son asustadizas pero siento que estas ya me conocen si las llamo.
He visto un grupo de pavos también dando vueltas por la universidad. En esta ciudad, Cambridge, que es pequeña, andan muchos conejos también. A veces pienso que estoy en Frutillar», describe Martin.
Comidas. Catalina come en el Annenberg Hall, un clásico y enorme casino para los alumnos de primer año en Harvard. «El desayuno se sirve entre 7:30 a 10:30 AM; el almuerzo entre 11:30 a 14:00, la mayoría come al mediodía; y cena entre 16:30 a 19:30, y después de eso, más o menos hasta las 22 horas, hay snacks como sándwiches, fruta y postres. La comida es espectacular, saludable y muy rica, hay para todos los gustos ya seas vegano o vegetariano, sin gluten, incluyendo comida halal para los musulmanes. Yo como harta fruta y tofu. Hacen comidas especiales algunos días, un día había caldillo de choritos, otro día hubo tacos, papas para rellenar, comida india, etcétera. Siento que es para hacer sentir a todos un poco en casa por- que es un lugar muy cosmopolita».
Esparcimiento. «Yo doy clases en distintos horarios cada día, cada una dura dos horas, y puedo tener de una a tres por día. Después de clases me quedo con los otros profesores trabajando en edición de videos o preparando material para mis cursos que son personalizados. El jueves después de trabajar nos fuimos a jugar frisbee a unos pastos, en un modo de juego como fútbol americano pero con un platillo, y es algo bien popular acá. Aquí hay muchas zonas de recreación, he visto una cancha de voleibol entre edificios y mesas con tableros de ajedrez donde juegan los estudiantes con los pocos vagabundos que hay».
Sociabilidad. «Hay mucha actividad cultural gratuita en Cambridge como conciertos y museos en la ciudad y el campus. Eso de las fiestas enormes que hacen las fraternidades, como se ve en las películas, no lo he visto porque los universitarios están en vacaciones de verano, ahora en el campus hay muchos adolescentes en campamentos de verano con sus profesores. La gente suele ser muy amable, te saluda y te conversa».
Bici y monedas. «Acá todo es para recorrer en bicicleta. Yo pagué la suscripción mensual de 30 dólares a unas citybike, que es barato, y ando para todos lados. Me demoro 25 minutos de Harvard a Boston. Los primeros días andaba por todas las tiendas pidiendo cambio para conseguir los famosos quarters (moneda de 25 centavos) para lavar y secar mi ropa en las máquinas, que se necesitan 12 monedas en total. Después atiné que podía ir al banco a cambiar y efectivamente así lo hacen todos, y en el banco fueron muy simpáticos».


