Su acompañante le rogó no matar a los policías
Antes de morir, pasó a su casa a buscar medicamentos y municiones.
Estaba en San Bernardo, en la calle La Divisa, y ya se había dado cuenta de que en cosa de segundos se enfrentaría a los detectives. Se subió a su camioneta, una Ford T150 roja, y le dijo a la mujer que lo acompañaba: «Yo no me voy preso, prefiero estar muerto». Mercedes Vallade le suplicó en ese momento a Ítalo Nolli que no cumpliera la amenaza, que mil veces antes había proferido. «Piensa en nuestros hijos», le rogó según ella misma relató luego a la policía.»No me importa», respondió él antes de bajarse y matar a tiros a Marcelo Morales, quien lo detendría por una orden de aprehensión pendiente.
Eran pasadas las 11 y media de la mañana y comenzaban las últimas dos horas de vida del hombre que protagonizó una de las jornadas policiales más violentas de los últimos años.
Luego de disparar 40 veces, matar a los dos funcionarios y dejar heridos a otros dos, se acercó al cuerpo del PDI muerto y le sacó algo que el fiscal Claudio Gutiérrez dice que «aún no logramos identificar». Acto seguido habló algo con el chofer del camión que lo acompañaba, volvió a su camioneta y ambos vehículos se fueron por la Autopista Central, ruta que abandonaron en el centro de la capital. En ese viaje siguió diciéndole a su mujer que no se entregaría.
Pocos minutos después llegó al condominio Parque de los Reyes II, ubicado en la calle Ricardo Cumming. Según el fiscal, ahí»subió a su departamento a buscar medicamentos, agua, municiones y una chaqueta».
El conserje Manuel Mansilla lo vio partir y poco después a la mujer que lo acompañaba. «Todo quedó registrado en las cámaras de seguridad del edificio. Ella salió en un auto blanco poco después de él», cuenta.
La casi dos locas horas del hombre de 68 años terminaron pasada la una de la tarde cuando un camión no le permitió pasar en la intersección de la calle Cienfuegos con Agustinas. Eso fue aprovechado por los detectives que lo seguían para acorralarlo y darle muerte de seis balazos. Él alcanzó a responder con varios disparos. «Vario testigos indican que él siempre decía que iba a morir disparando», dice el fiscal.
Recuadro :
Nadie retiró el cuerpo
Pasó la tarde y ningún familiar o amigo de Ítalo Nolli había ido o llamado al Servicio Médico Legal para retirar su cuerpo. La autopsia concluyó después de las 15 horas y el cadáver permanece en las cámaras de conservación del lugar.
Conserjes hablan de NolliNo quería a la PDI cerca de él
Los vecinos de Nolli en el condominio Parque de los Reyes II lo definen como un tipo de trato distante y muy cortante. «Le molestaba mucho que cualquier cosa obstruyera la pasada de su estacionamiento. En una oportunidad, con un vecino casi se fue a los golpes por lo mismo», recordó ayer Manuel Mansilla, uno de los conserjes.
Carlos Moraga, mayordomo del recinto, contó a TVN que en una ocasión, Nolli alegó porque la puerta de uno de sus vecinos estaba abierta: «Dijo que eso podía terminar en un robo y podía llegar la Policía de Investigaciones y también involucrarlo a él».
«Yo no me voy a ir preso, prefiero estar muerto»
Ítalo Nolli a su acompañante antes de dispararles a los detective


