La actriz no veía a León desde marzo, pues vive y trabaja en Canadá
Sus amigos, y su pareja armaron un plan para traerlo de visita sin que ella se enterara. Nos dijo que dentro de todo lo malo que ha pasado este año, esta es una de las mejores situaciones del último tiempo, comenta su novio, Guillermo Ruiz.
Catalina Pulido tiene un círculo de hierro compuesto por sus amigos, familia y su pareja, el chef Guillermo Ruiz. Ellos han sido los encargados de ayudar a mantener la fuerza intrínseca de la actriz en estos meses tras el fallecimiento de su hijo mayor, Sasha. Y también se ocuparon para darle un inesperado regalo adelantado de Navidad: la visita sorpresa de su hijo menor, León.
Hace unas semanas, un par de amigas de Pulido comenzó a gestar un plan. La idea se concretó a través del grupo de WhatsApp que ellas nombraron «Un regalo de Navidad para Cata Pulido» con una descripción que decía así: «Las ausencias son dolorosas, las pérdidas duelen y perder un hijo destroza el alma. Se me ocurrió que entre todos sus amigos podríamos aliviar un poquito su dolor si le traemos a su hijo León para Navidad y así poderlo abrazar e ir ayudándola con este duelo».
Hay que recordar que León vive y trabaja en Canadá y no pudo viajar a despedir a Sasha en esa oportunidad. Sin embargo, igual tenía pensado viajar durante el verano a ver su mamá, pues no están juntos desde marzo.
Guillermo, otro de los líderes de este propósito, cuenta más detalles: «Varias personas entre amigos de la vida, compañeros de trabajo de la Cata del mundo televisivo, todos aportaron. Pero la Cata, por su lado, también estaba preocupada de ver el pasaje para León para el verano. Estaba intranquila con comprarle el pasaje, entonces photoshopeé un pasaje para que se quedara tranquila».
Mientras, a sus espaldas seguía el proyecto León: «Pudimos conseguir un pasaje más barato de lo que habíamos pensado. Así que el lunes llegó cerca de las 6.30 de la mañana a Chile».
Al aeropuerto lo fue a buscar un amigo, que lo llevó a la casa de Verónica Anwandter, una de las partners gestoras de la sorpresa. «Ella lo traería a nuestra casa, el tema era cómo hacerlo. La Cata ese lunes se levantó, fue a yoga y después fue al spa Vitabella donde le habían regalado una sesión de belleza. Yo tuve que ir a comprar unas cosas que me faltaron porque León me pidió que le hiciera una tortillas de papas para regalonearlo, así que le tuve que pedir a la dueña del spa que la mantuviera más tiempo ahí».
«Le dije que nos encontráramos en el patio central del condominio donde vivimos para que me ayudara con las bolsas. Mientras Verónica traía a León», agrega Ruiz.
Fue en ese lugar que se produjo el momento más emocionante para Cata. Verónica, su amiga, le dijo que le ayudara a sacar unas cosas de su auto y cuando abrió la maleta se asomó la cabeza de León con un grito de emoción.
Cata se llevó las manos a la cara de pura impresión, retrocedió unos pasos y dio unos saltitos de felicidad. Ahí León fue corriendo a abrazarla. «¡Mi amor! ¡Mi amor! ¡Mi guagua! ¡Qué rico verte! No te reconocí, me costó. Yo decía quién es. ¡Ay, mi amor! ¿Por qué está tan barbón? Estás tan grande», exclamó la actriz con una sonrisa infinita en su rostro.
¿Catalina de verdad no sospechó nada?
«No, y eso la tenía muy enojada después, jajajá. Decía que cómo no se había dado cuenta. A varias personas casi se les cae el cassette, por ejemplo, se juntó a almorzar con su amigo (Mario Azócar) y él nos mandó un mensaje diciendo que casi la había embarrado, pero la Cata no cachó nada».
Qué alegría.
«Sí, está contenta. Nos dijo que dentro de todo lo malo que ha pasado este año, esta es una de las mejores situaciones del último tiempo: sentir esa alegría, esa emoción. Además, el martes fuimos a un matrimonio con León y lo pasamos increíble».
¿Cómo ha visto a la Cata estos meses, Guillermo?
«Nosotros acá somos su gran apoyo, vivimos en comunidad y eso la ha mantenido un poco arriba. Pero en este tipo de situaciones uno tiene días y días; los momentos de soledad son los más nostálgicos. Ahí la noto más baja, pero la Cata tiene una fuerza tremenda, se mantiene ocupada. Tratamos de salir harto dentro de la comuna a pasear y tenemos harto qué hacer. Además, llegó mi hermana, que también vive en Canadá, y ahí andan compinches, toman sol, conversan. Son cosas que rompen la rutina».
Estos días han sido para regalonear y ponerse al día para León y su mamá. Además, les espera una cena rica que harán con el excedente que quedó del pozo de la campaña para que los colaboradores se conozcan entre sí.


