Climatólogo Raúl Cordero analiza lo que viene luego de la última precipitación
Satélites de la Nasa captaron la gran acumulación de nieve en la cordillera entreAtacama y Biobío.
«Este evento fue bueno y diría que confirma que El Niño, que esperábamos que ya estuviera medio muerto, sigue vivo», reflexiona el climatólogo Raúl Cordero sobre los 27,4 mm de lluvia que dejó el sistema frontal en Quinta Normal y los 70 cm de nieve en cordillera, entre Atacama y Biobío.
Las bajas temperaturas, la humedad y los miles de clientes que este miércoles seguían sin energía recordaban el inusual fenómeno del día anterior, que puso al día el déficit de 88,8% de lluvia y hasta lo transformó en un 6,3% de superávit.
Satélites de la Nasa, como el GOES-16 y Terra, daban cuenta en imágenes cómo el lomo cordillerano lucía blanco con la nieve caída, especialmente en una zona tan golpeada por la sequía, como la Región de Coquimbo.
«En cuanto a nieve, en la cordillera del Elqui se registraron entre 4 y 6 cm;, en el Limarí de 15 a 20 cm y en el Choapa cerca de 30 cm», informa el meteorólogo Tomás Caballero, del centro científico Ceaza.
Las cifras de lluvia son dispares. Mientras en La Serena cayeron 5,7 mm y en Coquimbo 8,1, en Los Vilos, Illapel y Salamanca recibieron entre 30 y 40 mm.
«Dejó montos relevantes de precipitación líquida, pero también sólida, como granizos en zonas aisladas y nevadas en precordillera y cordillera desde la Región de Coquimbo hacia el sur, aumentando la reserva del recurso hídrico», ratifica Alejandro García de la Red Geocientífica de Chile.
«Fue una gran cantidad de nieve, sobre todo en la alta cordillera. Hay datos de 50 a 70 cm en el centro norte del país», informa la meteoróloga Viviana Urbina, coordinadora de Meteored Chile. «Lo mejor de todo fue el aporte sobre Coquimbo», profundiza.
«Hace mucho tiempo que no se veían los cerros de la cordillera de la costa con nieve y más en esta época en que aún no llega el invierno», agrega.
Pronostica que puede caer más nieve en cordillera producto de una vaguada en altura, entre sábado y domingo. Sin embargo, casi nada de lluvias en el corto plazo para los valles.
El Niño
Para el climatólogo Raúl Cordero, de antarctica.cl de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), «siempre es bueno tener lluvias cercanas a valores típicos porque a la fecha, por ejemplo, gracias a este sistema frontal prácticamente no hay déficit ni nival ni de precipitaciones en ninguna zona del país».
El investigador explica que lo más probable es que todo se deba a El Niño que, aunque debilitado, mantiene un grado por encima del promedio la temperatura del agua ecuatorial y su retiro ha sido más lento de lo previsto. «Lo más probable es que todo el primer semestre esté marcado por El Niño», advierte.
«Esa influencia está pronta a terminar, ya que en los próximos meses se espera una transición a La Niña», explica. Agrega que eso significa que en el segundo semestre las lluvias podrían estar bajo el promedio, lo que «hace más valorable tener estas precipitaciones».
Cordero advierte que «el año no está ganado» en lluvias, porque llevamos hasta este miércoles 30,4 mm y debemos llegar a 286,3 mm. «La suerte del año se decide en junio, julio y agosto, así es que debemos esperar un poco y ojalá tengamos suerte y junio sea más o menos lluvioso con la última ayudita de El Niño», dice.
El académico explica que lo normal en mayo solían ser 50 mm en promedio y que, en Santiago, había cinco días cada año en que llovía como el martes y un día con más de 40 mm. «La gracia de este día de precipitación no fue la cantidad, porque no fue tanta, sino que fue en mayo. La última vez que tuvimos un día tan lluvioso como este fue a fines de mayo de 2013», recuerda.
Destaca también como inusual, desde hace varios días, que las temperaturas esté varios grados por debajo del promedio para la fecha. «Estamos experimentando semanas que serían normales en junio», dice el climatólogo.
También menciona que las lluvias no fueron destructivas, como por influencia de El Niño ha ocurrido en China, Kenia, Brasil y el sur de Estados Unidos. «Salimos muy bien librados», reflexiona.
«El Niño nos trae lluvia, pero mata gente», sentencia.


