Se trata del mayor operativo de este tipo realizado en Chile
Ochenta profesionales trabajaron al mismo tiempo en dos ciudades. La modalidad se usa cuando los familiares no son compatibles entre sí, pero le pueden donar el órgano a un tercero.
Cinco familias que no se conocen. Cinco pacientes que esperaban un riñón. Cinco donantes dispuestos a entregar uno de los suyos a un ser querido. El pasado 27 de mayo, el sistema de salud chileno, articulado por la Coordinación Nacional de Procuramiento y Trasplante del Ministerio de Salud, completó con éxito el primer trasplante cruzado quíntuple de riñón en la historia del país. La operación no solo demandó la sincronización simultánea de pabellones quirúrgicos, sino también un complejo puzzle logístico terrestre y aéreo para trasladar los órganos en el menor tiempo posible.
Los protagonistas de esta hazaña médica se distribuyeron en cinco centros asistenciales de alta complejidad: el Hospital Barros Luco, el Hospital Del Salvador, el Hospital Sótero del Río, la Clínica Santa María y el Hospital Guillermo Grant Benavente de Concepción.
La necesidad
La modalidad es poco conocida. Ocurre cuando una persona quiere donar un riñón a un familiar, pero los exámenes revelan que no son compatibles. En vez de perder esa oportunidad, el sistema busca otras parejas en la misma situación y analiza si los donantes pueden cruzarse.
«Tu hermano quiere donarte un riñón, pero no es compatible. Entonces buscamos otra pareja que tenga el mismo problema y probamos la compatibilidad de manera cruzada. El riñón de esa persona podría servirte a ti y el de tu hermano a ese otro paciente», explica José Luis Rojas, coordinador nacional de Trasplantes del Ministerio de Salud.
El programa comenzó formalmente en 2023. Desde entonces se habían realizado 16 trasplantes cruzados. Este operativo marcó un récord: cinco trasplantes en una sola jornada. «Para llegar a las cinco parejas estudiamos 22. Son meses de evaluación de donantes y receptores, exámenes, reuniones y coordinación. Una vez definidos los cruces, demoramos cerca de tres semanas en organizar todo», cuenta Rojas.
Todos los donantes fueron intervenidos el mismo día. A medida que los riñones eran extraídos comenzaban a viajar hacia sus destinos. Uno salió desde Concepción rumbo a Santiago, mientras otro hacía el recorrido inverso.
«Los que empiezan a viajar son los riñones. Se van enviando de un hospital a otro mientras llega el órgano que espera cada receptor. Todo ocurre prácticamente al mismo tiempo», relata el médico.
La coordinación involucró a cerca de 80 profesionales entre cirujanos, nefrólogos, personal del ISP, enfermeras, equipos de traslado, personal aeroportuario y la Coordinación Nacional de Trasplantes.
«El mayor riesgo es la logística misma. Un problema climático, un paciente con fiebre el día anterior o cualquier imprevisto puede obligar a replantear toda la operación», reconoce Rojas.
Protagonistas
Una de las protagonistas fue Jocelyn Aguayo, de 36 años, quien decidió donar para ayudar a su hermana Valeska, de 41.
Hace dos años Valeska sufrió un infarto renal que terminó destruyendo ambos riñones. Desde entonces dependía de diálisis y hemodiálisis para sobrevivir. «Lo conversamos como familia y decidimos que uno de nosotros iba a ser donante. Yo fui la primera en hacerme los estudios», recuerda.
Aunque las hermanas no crecieron juntas, una se crió con su abuela paterna y la otra con su abuela materna, en la adultez reconstruyeron el vínculo. Jocelyn finalmente no pudo donar directamente a Valeska, pero sí a otra paciente desconocida dentro de la cadena. Gracias a eso, su hermana recibió un riñón compatible.
«Estoy contenta porque mi hermana está bien y porque la persona a quien yo doné también está bien. Uno espera que realmente sirva el trasplante», dice.
Otra historia es la de Damaris González, fonoaudióloga de 30 años. Durante un año y cinco meses dependió de diálisis tres veces por semana.
«Estoy súper agradecida. Salí llorando del quirófano, pero de emoción. Fue emocionante darme cuenta de que todo había salido bien y que el riñón estaba funcionando», cuenta.
Su madre, Macarena Berríos, de 49 años, quiso donarle directamente. Inicialmente parecía compatible, pero nuevos exámenes descartaron el trasplante.
«Estábamos súper bajoneados. Entonces empezamos a pensar en que ella hiciera su vida más normal y dejara de pensar tanto en el trasplante. Hasta que un día me llamó llorando para decirme que había compatibilidad cruzada», recuerda.
Macarena terminó donando a otro paciente para que su hija pudiera recibir un riñón.
«Yo lo siento como si hubiera sido una donación directa. Al final, indirectamente igual le entregué una nueva oportunidad», afirma.
Damaris ya piensa en el futuro. «Quiero recuperarme, trabajar de lo que estudié y poder viajar. Ya no tener la preocupación de la diálisis y poder hacer mi vida».
Líderes
Para el subsecretario de Redes Asistenciales, Julio Montt, este procedimiento «refleja el valor de una red de salud integrada, capaz de transformar la coordinación en oportunidades concretas para las personas».
Walter Keupuchur, director del Hospital Barros Luco Trudeau, destaca que el operativo consolida el liderazgo del país en esta materia. «Fuimos pioneros al realizar el primer trasplante cruzado del país en 2023 y hoy participamos en este procedimiento histórico. Confirma que contamos con equipos multidisciplinarios robustos y altamente preparados para seguir cambiando la vida de las personas».
Actualmente hay 2.256 personas esperando un trasplante de órgano en Chile. Para muchas de ellas, esta modalidad abre una puerta que hasta hace pocos años simplemente no existía.


