Festival de robots en Las Vegas: conozca a la mesa que camina y el peluche que reconforta
Modelos humanoides ya son capaces de ayudara lavar la loza o doblar camisas.
En la CES 2025, la inmensa feria que durante esta semana convierte a Las Vegas en la capital mundial de la tecnología, no se ha dejado ver el famoso robot Optimus de Tesla. Quizá el ejemplar más célebre de su especie, este humanoide ha dicho presente en otras CES e incluso se ha tomado fotos en onda romántica con Kim Kardashian dentro de un auto.
Respecto a este robot, que debería entrar en producción masiva este año, persiste una duda que se extiende a otros modelos de su tipo: ¿qué hacen exactamente?
«Esa visión romántica de un robot como el de Los Supersónicos, que es una especie enana de robot capaz de limpiar tu casa, cocinar y hacer el aseo, está aún muy lejana. Yo rescato el otro lado: la robotización de los elementos del hogar», opina Alejandro Reid, docente del departamento de comunicaciones de la Universidad de los Andes.
En la CES la premisa de la robotización doméstica sigue expandiéndose. La aspiradora Roborock Saros Z70, por ejemplo, incluye una pinza capaz de recoger ropa del piso -que reconoce con su cámara- para echarla al canasto del lavado o de llevar al basurero pequeños desperdicios que por volumen no pueden ser aspirados. La cortadora de pasto Lymow One, en tanto, se enfoca en la mantención de áreas verdes y en la eliminación de malezas resistentes.
Otro formato inédito es el robot Mi-Mo, una especie de mesa de centro con seis piernas e iluminación propia que puede «caminar» por toda la casa y cuyas funciones cada usuario puede ir customizando; se espera cueste unos 3.500 dólares, aunque aún está en fase de prototipo. Para quienes buscan algo más simple, el Nékojita FuFu cuesta unos 25.000 pesos chilenos y cumple una única tarea: ajustar la temperatura de las bebidas calientes soplándolas hasta que sean seguras para beber.
Otra novedad es Mirumi, robot peluche que se puede colgar de carteras y mochilas; mueve la cabeza para mirar al dueño con timidez, cuesta 70 dólares y más que por su innovación ha llamado la atención por su ternura.
Si nos vamos a los humanoides, en la CES hay montones. Entre los modelos más caros, el R2D3 de OpenDroids (que cuesta unos $65 millones) cumple funciones como lavar la loza o doblar ropa, además de poder autocargarse, aún no está a la venta. El Unitree G1, en tanto, se comenzará a vender por unos 16.000 dólares y se presenta como un «agente avatar humanoide con inteligencia artificial»: con una batería que dura dos horas, es capaz de abrir latas de bebidas y otras funciones domésticas. También debutó Melody, robot con rasgos humanos -y pelo- que se puede guardar en una maleta: fabricado por Realbotixcorp, tiene código abierto y funciones aún difusas.
Catalina Palma, periodista de T13 que asiste a la CES por cuarta vez consecutiva, recuerda que en años recientes la feria parecía algo coja en cuanto a robótica, pero este 2025 ha sido diferente. «Nos muestra robótica en todo: aplicaciones diversas, garras inteligentes que seleccionan lo que tú quieras, humanoides y mascotas. Hay montones: uno de los robots más populares es un seudopeluche que no se desplaza, pero mueve los ojos, te sigue con la mirada, pestañea, mueve la cola y emite sonidos de animal».
Vida más fácil
La pregunta es si se justifican todos estos robots, considerando sus limitadas funciones y abultados precios. Martín Calderón, periodista especializado en tecnología, aclara que los robots siempre llaman la atención en la CES, ya que apelan a la imagen futurista. «Pero tengo una mirada un poco más crítica. Siento que se han presentado varios robots que ya habíamos visto otros años y que muestran poco o nada de avances. Les integran algo de IA al mismo hardware sin una innovación real», afirma.
Sin embargo, resalta proyectos recientes como Optimus, que sugieren un camino más sólido hacia la integración de la robótica en la vida diaria. «Va más allá de ser un gadget llamativo para mostrar en un stand. Hay marcas, no muchas, que están haciendo robots con avances reales y desafiantes en el campo de la robótica. Al final del día, todos estos desarrollos buscan hacer la vida más fácil, y eso no hay que perderlo de vista», subraya.
Calderón advierte que incluso en la CES hay que ser cuidadoso, ya que muchas novedades del año pueden ser falsos ídolos. «En el papel parecen increíbles, pero en realidad carecen de valor. Por ejemplo, el Roborock, a pesar de venir de una marca gigante, tiene un funcionamiento bastante limitado, con una fuerza ínfima para levantar cosas. En los primeros demos es brutalmente malo; es algo para que la gente hable de la marca. Y Mi-Mo no tiene tanto de robot más que ser una mesa que se mueve con una lámpara. Es como una versión de las pesadillas de la lámpara de Pixar», compara.
¿Y todos estos robots humanoides?
«Algunos eventualmente van a ser de gran utilidad, particularmente en bodegas y soluciones de almacenamiento. Son los que revisten más usos reales y tangibles a futuro. Pero de los que son más para uso doméstico, no entiendo cuál es el uso final de este tipo de robots. ¿Entretenimiento o compañía?».


