A Piñera le pasó de todo en zapateo bicentenario
Cosas singulares que pasan en una fecha singular como es el Bicentenario. Ad portas de celebrar 200 años de historia patria oficial, el Presidente Sebastián Piñera dio el vamos al gran mambo nacional de Fiestas Patrias. Lo hizo en la fonda Iorana del Parque O'Higgins, hasta donde llegó en carruaje, acompañado de su esposa y del jefe comunal de Santiago. Ambos entran sonrientes al recinto, destacando el garbo de huasa elegante de Cecilia Morel. Ya adentro comienza la hora de los discursos. Abre la palabra el alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett. Que el terremoto, que los mineros atrapados, que chita que es bonito Chile. E inspirado en el país de poetas que somos, el edil se despacha algunas décimas en honor al respetable y en especial a una mujer en particular: «Un bicentenario de Chile que me puso un poco tierno, y es que la primera patita de cueca será con la vocera de Gobierno. Por eso invito a los ministros a ponerse la chupalla, para que cortejen a su china pero
sin pasarse de la raya».
Luego interviene el Presidente. Acicateado por el poeta Zalaquett, el mandatario no quiere ser menos y aporta con algo de lira popular. «Y esta noche no tengo pena, porque la segunda pata de cueca me la voy a bailar con la Ena. y puchas que está buena», dice.
Salen los cachos con chicha. Como buen patriota, Piñera lo ingiere con entusiasmo. Lo empina a dos manos, hasta casi mirar a las estrellas. Resultado: se desparrama el líquido. Risas, el Presidente se limpia con su manta, Mónica ríe y Cecilia Morel lo auxilia Ella no podrá mover el pañuelo, porque está lesionada. Y viene lo que importa: la cueca. Las parejas se pasean en señal de cortejo. Cosa curiosa: cuando Piñera está de espaldas, aparece un activista, lanza monedas y gritas consignas mapuches. Lo sacan de un ala. Luego el mandatario se mueve con sutileza, como levitando, mentalizado en los pasos del baile, que los cumple, pero con un zapateo al que le falta potencia, quizás la misma que hizo famoso hace un par de
bailes atrás a Ricardo Lagos Weber, en el mismo lugar y con el mismo motivo. En la segunda patita, el Presidente deja caer su pañuelo. Parece grave la cosa, pero no: al segundo saca otro de repuesto, que llevaba en el bolsillo izquierdo del pantalón.
Sigue el bailoteo. El ministro Felipe Morandé no logra sacarse lo tieso en la tercera patita: es un eximio economista. Y Luciano Cruz Coke goza como trompo. A esa altura, tras «La consentida» y «El guatón Loyola», Mónica Zalaquett y Ena von Baer dan cátedra de coquetería.
Fin del zapateo. Piñera pasa el examen raspando y tendrá que cobrarle nomás la palabra a Katherine Salosny, la animadora del «Buenos días a todos», quien ayer mismo en la mañana quedó en que será, a partir de hoy, la instructora oficial de cueca del Presidente, para que le salga perfecta de aquí a que se acabe el Bicentenario.
Baile top, piropos y vocería en la fondaEna dejó a todos babeando
La vocera de gobierno merece un destacado. Por su belleza huasa y por bailar cueca con elegancia, soltura y dominio. También por haber sido fuente de inspiración para el ingenio literario del Chile profundo. Ena lo asume con calma y cierta coquetería: «Me lo tomo agradecida. Es que con piropos en una paya, quién no se va a poner contenta, pues». Luego le recuerdan los activistas de la causa mapuche y pone el rostro a las balas. «Hay que celebrar con alegría y unidad. Al pueblo mapuche lo llevamos en el corazón y trabajamos por ellos». Dicho esto, se puso a bailar polka con un notero de «C.Q.C.».


