Andrew Hughes completó su desafío cerca de la cumbre del Nevado Tres Cruces
Está a la espera de que los Guinness World Records reconozcan su logro.
En esa época, dice, cuando estaba encerrado en su casa, se dio cuenta de que «lo que extrañaba no eran necesariamente las cimas y las expediciones a lugares remotos, sino que la sensación de conexión con la naturaleza y las comunidades de esos lugares especiales».
Así empezó a organizar una expedición al Nevado Tres Cruces, en la Región de Atacama, volcán que ya había subido pero al que decidió agregarle un poco más de aventura e intentar romper un récord: llevaría una tabla en su expedición para hacer stand up paddle en la hermosa laguna que hay un poco antes de la cumbre.
«Después de subir el Everest, sentía que podía expandir mi experiencia en las montañas y volver a lugares especiales donde había sido testigo de cómo aguas raras se juntaban y acumulaban en medio de estas locaciones únicas», cuenta Hughes desde Seattle.
La cumbre del Nevado Tres Cruces está a 6.030 metros de altura y la llamada Laguna Verde está un poco antes de la cima.
Hughes concretó su viaje a Chile a fines de febrero y ahora compartió un video de la hazaña, que espera sea reconocida como récord Guinness.
En las imágenes se ve parte del duro ascenso que realizó y allí se le ve transformar la mochila que carga en una tabla de paddle inflable. Luego la mete al agua y navega arrodillado por las verdes aguas.
«Establecimos el campamento base en Laguna Verde y por algunos días nos aclimatamos en algunas cumbres locales y probamos la tabla a distintas horas del día para asegurarnos que todo estaba bien para intentar romper el récord», cuenta.
Junto a sus compañeros de travesía hicieron una marcación con GPS e iniciaron el ascenso. Luego de unas horas de caminata establecieron un campamento más arriba. «A la mañana siguiente, luego de subir a la cima del Tres Cruces norte, a 6.030 metros, descendimos más de 120 metros para llegar al nivel del agua. Pero ahí nos dimos cuenta que habían unos anillos de evaporación que indicaban que el nivel del agua estaba más bajo que los 5.915 metros que nos habían anticipado los satélites y reportes disponibles. Al final me sentí más que aliviado al darme cuenta que la piscina estaba a 5.902 metros de altura» recuerda.
Todo el equipo estaba muy sorprendido de lo que había bajado el agua, por lo que cree que este tipo de desafíos puede ayudar a realizar investigaciones en lugares de difícil acceso.
¿Por qué no te paraste en la tabla?
«Para tratar de romper un récord Guinness hay muchas reglas que deben seguirse exactamente para que el intento sea considerado como nuevo récord. Las reglas decían que debía estar recostado, sentado o de rodillas durante el recorrido. Pese a que quería ponerme de pie me mantuve de rodillas».
¿Cuál fue la sensación al estar en la laguna?
«Como muchas de las cosas de la vida, el récord duró menos de 15 minutos, pero la experiencia en sí la aprecio cada día en mi corazón».
Hughes ya envió todos los antecedentes, como fotos, videos e información de GPS, a los Guinness World Records y está a la espera de que el logro sea oficial.


