Encuesta afirma que su presencia se redujo 17,1 puntos porcentuales
El nuevo foco del comercio irregular está cerca de las estaciones de Metro.
En mayo pasado, la Cámara Nacional de Comercio (CNC) junto a la Asociación Gremial de Turismo y Comercio del Centro Histórico de Santiago (TUCHS) encuestaron presencialmente a locatarios del casco histórico. La investigación buscaba obtener cifras sobre la percepción de seguridad en la zona delimitada por San Antonio (al poniente), Alameda (sur), Amunátegui (poniente) y Mapocho (norte).
Los resultados arrojaron una disminución del comercio ambulante (17,1 puntos menos que en igual periodo del 2024) y una baja en la percepción de presencia del crimen organizado (bajó 16,7 puntos).
«Nuestra percepción es que el comercio ambulante se ha ido concentrando en ciertos sectores, lo que ha liberado algunas calles. Pero hay que considerar que no es una actividad estática. Es lo que las policías denominan el efecto globo: si despejas un lugar se mueve a otros puntos», afirma Dafne Ulloa, gerente general de TUCHS.
Tras pandemia, recuerda la ejecutiva, los ambulantes se desbordaron en los paseos Ahumada y Huérfanos, acarreando incluso carros de comida. En ocasiones impedían que los locatarios abrieran sus tiendas y espantaban a los transeúntes que no podían caminar entre tanto objeto a la venta.
En el último tiempo, sigue Ulloa, los ambulantes se están concentrado a la salida de las estaciones de Metro: Universidad de Chile, principalmente, Santa Lucía y Universidad Católica. Moneda, agrega, escapa de la norma debido a la alta presencia policial por encontrarse al lado del palacio presidencial.
Hace dos meses, la asociación comenzó a trabajar con la Fundación Paz Ciudadana. «Estamos viendo distintas aristas para ocupar el espacio público. Nuestra idea es que sea una responsabilidad compartida entre lo público y lo privado, con aportes del municipio y de las autoridades regionales», señala.
¿Qué medidas han pensado?
«Una buena gestión de residuos. Buscamos reducir la cantidad de basura que se genera y sacarla en los horarios que corresponde. Debe haber un ajuste con la recolección que hace el municipio. En este punto también deben colaborar las oficinas del sector público. No podemos aspirar a ser un gran centro turístico si seguimos generando tantos volúmenes de basura».
Además, agrega, se deben ampliar los horarios de funcionamiento de las tiendas y espacios gastronómicos. La gerente de TUCHS ejemplifica que antes de la pandemia las tiendas cerraban entre las 20 y 21 horas. «Ahora lo hacen a las seis de la tarde». Los restaurantes que culminaban su jornada entre las 23 horas y una de la madrugada, lo están haciendo entre las 18 y 20 horas.
José Pakomio, presidente de CNC, resalta el mismo punto: «Esperamos que la empresa privada apueste por volver al centro, invertir en éste y trabajar en conjunto con la autoridad para recuperar el casco histórico».


