Este sábado se presentó el pasacalles Océano: los peces inundan las calles
Representan 22 especies de esta zona austral, con figuras de hasta los 11 metros de largo y que se mueven. Es un ecosistema vivo, dice su director.
Este sábado por la noche, en las calles que rodean al Parque Bicentenario de Vitacura, se realizó «Océano: los peces inundan las calles». Un pasacalle que muestra representaciones de 22 especies marinas nativas de esta zona austral del mundo y que tiene un mensaje para concientizar sobre el cuidado del mar. La obra se ha presentado desde inicios de enero por diversos puntos de la Región Metropolitana y la Quinta en el marco del Festival Teatro a Mil, y esta fue su última pasada en Santiago antes de sus tres últimas funciones (más información aquí https://acortar.link/Ge8Nwb).
El montaje corresponde a la compañía Ariete Producciones, cuyo director, Juan Ibáñez, tuvo un paso por España tras el éxito de su obra «12.000.001-K». «Mientras nos buscábamos la vida con el teatro, también fui técnico de iluminación en montajes allá». A su regreso, creó el teatro itinerante La Ariete con una carpa gigante y con directores muy reconocidos, con el cual se movió por regiones en lugares, según dice, donde personas jamás habían entrado a un teatro. Ahí le agarró la mano a tener espectáculos que se pueden llevar a distintas locaciones, además que hace 11 años produce el festival Quilicura Teatro. «Nos convertimos en una productora en el mercado público además de nuestras obras de sala. Nos permitió ahorrar», explica.
Así fue como hace dos años nació «Océano: los peces inundan la calle». «La Muñeca gigante fue un gran hito pero rara vez en los pasacalles se compone un paisaje entero, así que quisimos agarrar unos 50 metros de calle y convertirlo en otra cosa. Armar un ecosistema vivo en el espacio público y que lo transforme. Ensayamos varios meses para la realización, es un proyecto de 50 a 70 personas. Es una apuesta grande porque somos nueve en la productora».
Ibáñez reconoce que le costó ofrecer este montaje hasta que se presentaron en Iquique en octubre, «y ahí fueron cerca de 20.000 personas. Como es una obra muy visual, la gente hacía fotos y videos para redes sociales, y así se creó un tsunami de contenido. Comenzó a moverse sola, así que estoy contento. Es una historia en tres actos, en una hora, de un náufrago que está encallado en la isla de basura del Pacífico Sur, entonces él habla de sus actos, como desde que dejó un celofán en la playa o la tapa de una botella, y que con el aporte de todos, se han aumentado sus dominios y viene a coronarse rey de la Tierra».
Sobre detalles técnicos, el director cuenta que «tenemos una ballena azul de 11 metros de largo, que está mecanizada, luego un tiburón cazón y un delfín chileno de unos 2,5 metros; y los demás peces oscilan desde los 60 centímetros al 1,20 metros, que son como marionetas invertidas que se manipulan de abajo hacia arriba y cada una va con un intérprete. Todos están hechos con plástico reciclado. A pesar de que es un espectáculo de calle, que suelen ser festivos, también es muy contemplativo porque la gente está impresionada al verlo pasar. Estamos viendo para llevarlo fuera de Chile. Todo está pensado para que se aprecien desde una altura desde los 2 metros hacia arriba».


