Las personas creen que lo más caro es lo más saludable y no es así
Emprendió la tarea de comparar las tablas nutricionales de productos cómo una manera de orientar a la gente que no tiene mucho tiempo.
Hay una contradicción que se le vino a la cabeza a Belén Isuani durante sus visitas al supermercado: la gran diferencia entre el diseño de los productos, que muchas veces sugieren salud, y la realidad de sus ingredientes, a veces tan artificiales como un árbol de plástico. Consciente de la dificultad de examinar detenidamente cada etiqueta nutricional durante las compras, emprendió la tarea de comparar productos populares en sus redes sociales.
Isuani, que es nutricionista de profesión, acumula 161.000 seguidores en su cuenta de Instagram, en la que compara y califica productos como el ketchup o la leche cultivada. «Es para las personas que no estudiaron nutrición. En el fondo, uno siempre anda corriendo en el supermercado, sobre todo para leer en detalle lo que trae cada producto. Por eso quise empezar a comparar. La gente lo agradece mucho, porque yo siento que cada vez son más las personas que se quieren alimentar mejor y tener estilos de vida más saludables, siento que yo los ayudo a tomar decisiones más conscientes sin que ellos sean quienes se dan el tiempo de buscar».
¿Es lo más barato que está en el supermercado lo menos saludable?
«No. Las personas creen que lo más caro es lo más saludable y no es así. Mira, lo mejor es cuando uno cocina algo casero y eso no necesariamente es lo más caro, pero si es que uno se va a los supermercados igual hay opciones a buen precio. Eso es lo que en el fondo a mí me gusta visibilizar, qué hay que leer los etiquetados y en las cosas en las que hay que fijarse antes de comprar».
¿Algún ejemplo de algo que sea caro y no sea saludable?
«El pan integral. Hay unas marcas que son muy caras que dicen que son integrales, pero sus ingredientes parten con harinas refinadas y el cuarto o quinto ingrediente recién es harina de grano entero».
Pero, ¿puede ser un ketchup tan diferente a otro?
«Sí, es impresionante. Hasta yo me sorprendo al analizar la información nutricional, porque a veces no puedo creer que una marca, cuyo sello sea ser saludable, elija ingredientes tan innecesarios para sus productos. También eso es algo que varía mucho, puede haber una marca que sea muy buena en un yogurt, pero en la leche cultivada sea de las peores. Por eso me gusta que las personas aprendan».
¿Cuáles ingredientes es mejor evitar?
«Es mejor evitar las harinas refinadas. Tampoco elegir alimentos que sean altos en azúcar, y eso es sinónimo de la sacarosa, fructosa, jarabe de maíz alto en fructosa. En el caso de que un producto tenga sucralosa, que esté en pequeñas cantidades. Hoy está de moda agregar polialcoholes para endulzar que pueden generar malestar estomacal e hinchazón, como el maltitol, sorbitol, isomaltitol».
Hay todo un tema con los cereales, que mucha gente cree que son saludables, pero en verdad son más como un postre, llenos de azúcar.
«Sí, hay personas que creen que en el fondo reemplaza el pan o que es un buen alimento para consumirlo todos los días y la verdad es que no, es mejor un buen pan de harina de grano entera o no refinada. Aunque haya cereales que no tengan sellos, los llenan de endulzantes, y hay algunos que son muy artificiales y que generan malestar gastrointestinal».
¿Usted compra por el sabor o la tabla nutricional?
«Un poco de ambos, pero para mí siempre los ingredientes son lo más importante, más que las calorías».
Las calorías no lo son todo.
«Hay productos que, por tratar de reducir las calorías, el azúcar y el contenido de carbohidratos, terminan haciendo más artificiales sus alimentos. Hay que fijarse más en nutrirse, procurar que sea de buena calidad lo que te estás echando a la boca, y eso es la clave para prevenir muchas enfermedades».
¿Tiene algún truco del que se haya dado cuenta que las compañías usan para hacer que sus productos parezcan más saludables de lo que son?
«Sí, es que en el empaque pueden poner lo que quieran. Por ejemplo, publicitar que vienen con harina de grano entero, pero después ves los ingredientes -que en el etiquetado se ordenan de mayor a menor cantidad- y el grano entero es el último ingrediente. Así lo hacen para que pienses que es un buen pan o cereal, pero al final tiene muy poquito e igual lo presumen».


